El caos de lo real
Un cadáver exquisito que nos salió a Carlos Adampol, a mi hermano el Cholo y a mí, una noche de cerveza y plática filosófica en La Faena, Ciudad de México, el 5 de febrero de 2019.
La realidad es una lengua de mil ojos que se evapora en el sueño líquido de los vivos, que se reduce a la palabra, se entrega al instante del que todo está hecho, es el caos infinito que ordena la belleza, la ley del más fuerte sólo prevalece cuando la oscuridad se yergue en el horizonte como una humareda de gatos muertos, una cura a la enfermedad del mundo, una salida a la trampa que propone lo que es real, aquello que con el tiempo cambiará pero ahora prevalece, son los juegos de poder que se transforman sin cesar en la mente perniciosa del que sueña despierto un rosal de piernas entreabiertas.
Me disuelvo en las grietas de la piel de nuestra era, el camino de este uno que se disuelve en el éter, en la totalidad de esta sociedad cambiante a paso lento, místico.
Y la luna reptaba a tientas sobre la cornisa y la risa de las hienas contaminaba el aire que el verso del solitario purificaba, y mostraba que lo humano es la creación pues el tiempo es la madre materia que circunda todo, lo que ronda el misterio, lo profundo de los sauces, lo fértil de la tierra, una lumbrera en lo alto de la montaña, una cacofonía de estrellas. ::.

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