El Autismo que redefine palabras.

Estoy segura que antes de tener a nuestros hijos o hijas con autismo éramos unos. Hoy somos definitivamente otros. Definitivamente mejores, definitivamente más conscientes, más sintonizados, más agradecidos, más aprendices. Una persona con autismo hace algunos días dijo algo precioso:

A lo largo de esta aventura, no solo mi hijo sino tantos chicos guerrerísimos con autismo han venido a enseñarnos, han redefinido muchas cosas, entre ellas las palabras y su significado. Porque gracias a ellos aprendimos a sentir las palabras que un diccionario, por más que lo intente, jamás podrá interpretar de la misma forma que las traduce la experiencia única de hijos igualmente únicos.
En desorden alfabético:
PAZ: Cuando tu hijo sale de una crisis reducido por el agotamiento, el caos da paso al silencio y las miradas se pierden en un punto en el infinito mientras acaricias sus manos cicatrizadas, ahora con una nueva herida.
FRUSTRACIÓN: Haber leído decenas de libros, asistido a seminarios y consultado con tantos especialistas, para finalmente no saber cómo entrar en su mente y descifrar sus emociones.
ANTICIPAR: Tener siempre un plan B, otro C y entrar a un lugar ubicando “salidas de emergencia” pero terminar siempre improvisando, porque con un hijo con autismo pocas cosas son predecibles.
INTUICIÓN: Herramienta que tenemos quienes enfrentamos el autismo para interpretar desde el corazón lo que la razón jamás podrá.
MIEDO: Sentimiento que genera la insensibilidad de la sociedad, la ausencia de empatía y el futuro que le espera en un mundo poco amable con los diferentes.
TRISTEZA: Sinónimo de frustración. Dícese del estado al que te lleva reconocer no sabérselas todas y temer no dar la talla para tan enorme responsabilidad.
ALEGRÍA: Sentimiento generado por un chico que no se rinde y logra retos grandes y pequeños. Se manifiesta en ellos con una enorme y orgullosa sonrisa, uno que otro salto y movimientos de manos. En ocasiones la incomprensión lleva a patologizarla, a medicarla. Dejar SER es la única forma de no extinguirla.
FORTALEZA: Herramienta que desarrollan con el tiempo muchas madres y padres para enfrentar situaciones que de otra forma los derrumbarían. Se alimenta de esperanza y de la necesaria resiliencia.
RESILIENCIA: El atributo desarrollado por la mayoría de madres y padres para hacer de los más desafiantes retos la única forma de construirse, de repararse de crecer juntos.
ESPERANZA: El camino, el alimento, lo que nos lleva a esperar en medio del desespero, a creer en medio de lo improbable.
AMOR: El motor que hace posible lo imposible.


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