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EL AUTISMO EN EL ANTIGUO EGIPTO. SÍ, EN LA ERA DE LOS FARAONES.

Jul 18, 2020
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Abayomi corría por las calles estrechas de la villa cada mañana, se detenía frente a la muralla y saltaba repetidamente agitando sus manos como un pequeño colibrí.

Cuando su madre lo alcanzaba, el éxtasis de Abayomi se rompía en un llanto incontenible que retumbaba como una tormenta de arena. Prácticamente ella lo arrastraba entre las miradas aterradas de sus vecinos que no terminaban de acostumbrarse al extraño niño.

Los rumores aseguraban que la madre tenía la culpa. No se consagró a Tueris como debía hacerlo y quedó desprotegida durante su fecundidad; otros decían que quizá alguno de los miembros de la familia profanó el nombre de Knum y fueron castigados a través de su vástago.

Ninguno de los sacerdotes obtuvo resultados sobre el inusual comportamiento de Abayomi, aunque usaran los mejores aceites, inciensos y consagraciones a Isis y Horus.

Seguían pasando insufribles noches en vela y el pequeño les impedía salir a las procesiones de Lahun debido a sus verbalizaciones incoherentes que desacralizaban el culto y avergonzaban a los miembros de la familia.

Pero la madre de Abayomi se esperanzaba en la lluvia y la invocaba pronunciando el nombre de su hijo. El niño raro quien con asombro veía humedecerse poco a poco la arena dejaba de correr, saltar y llorar para arrojarse emocionado al suelo y dibujar con sus dedos y una asombrosa precisión lo que veía cada mañana a través de la muralla.

Uno de los jefes de construcción de las pirámides, pasando un día por la villa, se quedó observando maravillado al pequeño dibujante; acercándose a su madre le pidió hablar con el padre de Abayomi. El arquitecto de entonces y constructor de las “pyras de fuego”, como las llamaban los egipcios antiguos, consideraba que el niño tenía habilidades bastante valoradas para los trabajos en el valle del Faraón.

Aunque el término autismo es relativamente reciente, la existencia de la condición bajo otros nombres y explicaciones se remonta incluso hasta el Antiguo Egipto, donde los niños que “lloraban mucho” eran tratados con Latex de adormidera, una mezcla entre opio y morfina, el primer ansiolítico recetado a niños.

Todas las enfermedades mentales se consideraban producto de posesiones, castigo divino o hechicería. Así que su tratamiento consistía en uso de hierbas medicinales e “incautaciones” que consistían en una cadena de palabras que debía pronunciar el mago (médico) textualmente para no ver mermada su eficacia.

Pero el tratamiento no se quedaba allí. Los sacerdotes consideraban que la afectación mental mejoraría al realizar actividades recreativas como bailes, canto comunitario y pintura. Aunque no se lograra su curación, por lo menos se lograría un cierto sentido de felicidad.

Dos papiros, el de Ebers y el Smith (llamados así por quienes los descubrieron), documentan tratamientos de enfermedades de todo tipo, específicamente en el “Tratado del Corazón”, interviniendo históricamente por primera vez el tema de enfermedades mentales como la depresión o la demencia o el autismo, esta ultima antes enmarcada en la locura hasta que Sukhareva, Kanner y Asperger le dieran justa clasificación siglos después.

Para los Egipcios faraónicos el corazón y la mente eran una misma cosa. La familia se constituía en el pilar fundamental para el tratamiento de personas con trastornos mentales, evitando el confinamiento y el aislarlos de sus seres queridos. Los hijos eran considerados miembros valiosos de la comunidad y sus habilidades ponderadas por sobre sus rarezas.

Los niños con retrasos o particularidades en su desarrollo, rara vez fueron tratados con crueldad, sí con mucha consideración y en ocasiones como mensajeros de los dioses. Se les proveía de cuidados y es que en una civilización donde la magia y el misticismo era importante, la visión que se tenía de las personas diferentes distaba de la tan hoy común patologización.

Así que no se puede negar que el autismo estuviera presente en la evolución humana en todos sus periodos, e incluso, es posible que Keops o Kefrén o Micerinos existieran gracias a la mente singular de un niño extrañamente prodigioso al que hoy llamaríamos autista o asperger.

Del original publicado en angelaco.wordpress.com


BIBLIOGRAFÍA

RODRIGUEZ, I., (2017). Investigación Sobre El Papiro de Ebers.

FOERSCHNER. A, (2010). La Historia de la Enfermedad Mental. Enquires Journal.

DEL CASAL, B., (1995). La Droga del Antiguo Egipto.

REEVES, C., (1997). Egyptian Medicine. Shire Egyptology

OKASHA, T., (2011). Overview of the family structure in Egypt and its relation to Psychiatry. International Review of Psychiatry.

ESTEVES, A., (2015). El interesante Papiro de Evers. Blastingnews

 
 
 

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