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DESABASTO DE MEDICAMENTOS: TAREA DE TODOS FRENAR

Mar 20, 2020
2 min read
Carlos García Dorantes

A principios del año producto de la pelea entre el estado mexicano y las farmacéuticas privadas a quienes se les acusó de ser corruptas y de elevar los precios de los medicamentos, el gobierno de la República informó sobre el acuerdo a través del cual se facilita la importación de medicamentos desde países como China e India; medicamentos que se conoce no cumplen con los estándares adecuados de verificación, “medicamentos pirata” se les llamo en la prensa nacional.

Loret de Mola escribió en su columna del periódico el Universal del 11 de febrero, que era truco con maña el que el gobierno afirmase que las medicinas estaban avaladas por la Organización Mundial de la Salud, puesto que lo que realmente evalúa la OMS es a las autoridades sanitarias que a su vez evalúan la efectividad de las medicinas. Lo anterior al menos plantea la duda razonable, ya que en el caso Indio está bien documentado especialmente en el trabajo de campo que realizo la académica Esther Duflo, sobre los conflictos de intereses entre las empresas contaminantes y los auditores externos en la provincia de Gujarat, que si bien no todas pertenecen per se al sector de las farmacéuticas, plantean al menos un precedente sobre las malas prácticas en el sector privado. Debido a todo lo anterior, se ha agudizado la crisis de desabasto de medicamentos en el sector salud (que ya se venía resintiendo desde hace al menos dos años), sin embargo, querido lector, quiero dejar en claro que la culpa no recae completamente en la ineptitud del estado sino también en las malas prácticas a nivel local.

Por una parte, los procesos deficientes que se viven en el reaprovisionamiento de medicamento en el estado, es decir, el hecho de que las unidades médicas no generen análisis oportunos sobre las necesidades puntuales en materia de fármacos, ha originado que se reaprovisione la misma cantidad de claves (medicamentos) aunque las necesidades de las poblaciones se modifiquen. El resultado ha sido un surtimiento total del medicamento hacía la población que ronda en promedio en un 60% (quedando inservible y caduco una gran cantidad del mismo) lo que ha generado pérdidas de poco más de tres millones de pesos para el año pasado. Por otra parte, la falta de comunicación entre el almacén de SESA y unidades médicas de primero y segundo nivel, no abona para mejorar el panorama, situación que se agrava más cuando las jurisdicciones sanitarias que deberían funcionar como interlocutores no llevan a cabo de manera eficiente su trabajo.

Síntesis: la crisis de desabasto de medicamentos si bien tiene como principal raíz del problema las políticas mal implementadas a nivel federal, también es cierto que sus efectos perjudiciales podrían verse disminuidos si las autoridades a nivel local generarán esquemas de reaprovisionamiento más productivos y eficientes, esto toma principal importancia si queremos salir avante ante las crisis sanitarias que se avecinan.

 
 
 

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