Delirio trifásico y bilingüe con puntitos morados
Llevo una sordera de vibraciones rojas
atada al oído,
mi lengua es un percutor silábico
donde reverbera la espuma
que brota de la coladera,
homónimo de mis días añiles
donde rebuzna este traumatismo
craneonoctámbulo que no me deja dormir,
soy una carcaza de interruptores y perillas
repitiendo el tartamudeo de mis pies
aderezados con bilirrubina,
áspera cuña apretado mis intestinos
en la ceremonia de los cuerpos vacíos
masticando la verborrea dactilar
de un sacerdote con capa de franela a cuadros,
inhalando, expirando, el humo del encierro
quien, quién?, quieeeeén!!!
un resoplido resuena por dentro
en este sueño trifásico, bipolar y bilingüe,
quiero servirme la noche en el desayuno
y guardar este remolino en la bodega,
bufa la carne en erupción,
soy un volcán bailando rap,
vomitando soles líquidos con hielo seco,
masa astronómica,
pútrido instituto del engaño
donde revienta la paciencia,
el eclipse gravita en la sombra
de un espejo desmembrado
y luz bañada en cloroformo,
hálito donde se hunde la puntilla
de hierro en mi garganta,
abstracción violenta, ensimismada,
punzada estroboscópica,
aliento de dragón incendiando mis pasos,
se me tuercen los ojos,
gotea spaghetti en el techo de lámina,
veo olas que son putazos azules,
un ruido ciego,
vueltas que trompican en la loza,
estornudo tácito, broma emancipada,
taladros que son ladrillos,
racimos de elefantes,
terciopelo de vino y sangre,
EXTRA, extra!!
¡siempre fuiste un lunes
en mi calendario de ausencias!,
un solo de marimba en medio del diluvio,
un estrabismo artificial con
derroche de elocuencia,
atemperando el frío y la nostalgia
como focos suicidas
que arden en la ignición del metal,
habito un sepulcro ultrajado, el vacío de una mecedora,
lápices que salpican portaminas
dentro de mis ojos, astillas de plomo,
manivelas suspendidas en el vientre
de este cuarto solo de vórtice invertido,
lluvia de barro endurecido,
el resplandor del vidrio se precipita
contra el suelo,
es un líquido arenoso desgajando las púas
de mi rostro,
flurocarbono que palpita en la hierba,
estrellas que se estrellan en la nada,
la nuca fue un tope
ideal para estrellar el coche
a 280 kilómetros por hora
y suspender el tiempo un instante,
justo antes de explotar y salir disparado
del parabrisas como hombre bala,
y emerger desde el acuático verdor
de una ampolleta
(entre chochitos de azúcar bañados en alcohol)
el reino monera monea en la cocina,
como el rapto de un delirio, la rapsodia de un bostezo,
serpentina austral, bosque de sillas visceversa,
sonidos laterales,
el chirrido de mis articulaciones
mutila los porqués que inundan siempre
esta corte marcial de parálisis acústica,
repepepepetición repetida que repite el rapto reptiliano,
ficticia realidad, párpados que son hoyos,
tengo una alberca de amoniaco
y limón con granadina
en la azotea de mi locura,
una bomba de fragmentación casera
de pintura verde,
siento la anestesia
de tus palabras que son frituras, jaloneo,
la razón convertida en precipicio,
dirigiré a una filarmónica de adictos
al fracaso,
como moscas tocando en terracería,
estercolada partitura flotando
en el umbral de los condenados,
brama la hembra en la rama,
en el olvido destilado de mi carne,
anémonas tristes, rasguño lunar,
ovaciones laaaaaaaaargas que caen como canicas,
sueño entrecortado y derrapante
bailando en la cornisa,
quiero invocar
a la eternidad entre insecticida y glifosfato,
un abrasivo aire mastica mis pulmones,
morisca muerte de estribillos en francés
con acento caribeño,
la corte pide CORTE!!
cuar-tea-du-ra que corta
llegaré a mi sepelio en un féretro ultravioleta
con mi rostro chapeado en fotoshop
para resucitar en la pista de baile
entre patizambos con hambre de cuchillo,
¡bienvenidos al festín donde se sirve carroña de postre!,
eh ahí el legado deslenguado y legaloide
de tus besos apretados,
el torrencial zezeo de un mareo,
trigo, trigal, trigadera, trigésimotercero,
hay nitroglicerina en mis ojos,
en la fulminante velocidad de mi visión
impresa en óleo, tiner y acuarela,
anunicación y denuncia, cesto de nances,
danza el ansia en la hipotenusa,
quiero inyectarme insulina en el miocardio,
y extraviarme en la
cartografía del sueño dando vueltas,
rótulos rotos, rótula en la ronda,
restos rostizados, rastro de rastrojo,
risoma hecho rizos, río de ácido ribonucléico,
reos echando rostro, rábanos robados,
quiero beberme tu cuello de un vampírico sorbo,
y morderte la oreja
en un aparador de mujeres disecadas,
yo sé que tarde o temprano
tendrá que pastar mi estampida,
y que el croar de las ranas
algún día llegará a la caduca listade los Bilboard,
nostalgia de vinil y videotape,
tersa lumbre forjando la imposibilidad
de tus muslos querendones,
escucho el galopar de las valquirias,
es la liturgia del deseo,
la episteme de un adiós,
chicle adherido en el
reptílico vientre de un zapato,
siluetas que se multiplican
en el pluvial destello de la calle,
quiero gritar la infección que inunda mis alveolos
quiero decir la dicha que no ha sido dicha
mis convulsiones brotan de tu minifalda,
tengo una protuberancia en el corazón,
un licuado de flores derramado en
el jardín de tu boca,
¡oh tentación hecha burbujas!
::.

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