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¿Cómo nos entendemos?

Jun 8, 2008
3 min read

Por Guido Áñez Moscoso

(Abogado y ex parlamentario)

Desde hace bastante tiempo en el país se está hablando de dos agendas, dos visiones, dos Bolivias, etc.

Todos estos ensayos de frases políticas literarias han repetido en los últimos tiempos los nuevos actores políticos gubernamentales y, como veremos, nos demuestran las dificultades que vamos a tener para entendernos de verdad y en serio. Para nosotros, la seguridad alimentaria y el abaratamiento de los productos de la canasta familiar se logran apoyando al sector productivo; para el Gobierno, eso equivale a dar plata a los oligarcas, y eso ‘nunca’.

Para nosotros, el cato de coca y la coca excedentaria van directamente al narcotráfico; para el Gobierno, se ha convertido en una promesa electoral antidemocrática que hoy se la cobran sus electores.

Para nosotros, los movimientos sociales se han convertido en grupos de choque del MAS, que los utiliza en el Parlamento o en otra instancia, o para amedrentar a la población; para el Gobierno, son la base y el sustento gubernamental, y los que tienen el alma pura y limpia para llevar adelante el proceso de cambio y la ‘revolución democrática y cultural’.

Para nosotros, secuestrar a una persona, subirla por la fuerza a un vehículo tenebroso y llevarla de Sucre a El Alto en contra de su voluntad, sin ninguna orden judicial, es ilegal, inconstitucional y calificado como terrorismo de Estado; para el Gobierno, es el cumplimiento de la ley, porque dicha persona se ha opuesto a las medidas de cambio y ha faltado el respeto a la autoridad. Para nosotros, que impidan la votación libre, democrática y secreta en un referéndum, que es convocado por las autoridades llamadas por ley, es una acción antidemocrática e intolerante que va en contra del libre ejercicio ciudadano del voto; para el Gobierno, es una señal de que se está empezando a producir la lucha de clases y que hay un espíritu de rebeldía en las regiones contra los prefectos.

Para nosotros, que atenten contra el sector privado y que confisquen acciones de empresas que tienen accionistas extranjeros y nacionales que cotizan en la Bolsa, es una señal mala al exterior, en un país que necesita de capitales e inversionistas para desarrollarse; para el Gobierno, es un acto patriótico que evita una conspiración y que garantiza la soberanía nacional.

Para nosotros, la ausencia del Estado y su desinstitucionalización es alarmante, nos preocupa la falta del Tribunal Constitucional, la politización de la Aduana, la utilización de Impuestos Internos como mecanismo de chantaje, el uso abusivo del Alto Mando Militar en tareas políticas, el servilismo de los jefes policiales y la utilización descarada del Estado en la campaña por mejorar la imagen presidencial; para el Gobierno, el Estado se está fortaleciendo, cada vez maneja más la economía, cada vez hay menos neoliberalismo, cada vez hay mayor presencia estatal, aunque eso signifique incumplimiento de contratos con otros países y el desabastecimiento interno.

Para nosotros, la democracia del siglo XXI se va a construir desde las regiones, la nueva Bolivia va a nacer a partir de las autonomías departamentales, el ciudadano va a participar en la vida pública si profundizamos la autonomía, nuestro sueño es hacer una Bolivia unida y autónoma; para el Gobierno, la autonomía es sinónimo de división, es de los oligarcas, de las logias y lo único que va a garantizar la unidad es centralizar y concentrar más el poder.

Como se ve, cada vez son más las diferencias de concepción del país, cada vez nos damos cuenta de que si no hay un cambio total de mentalidad en el Presidente y el Vicepresidente de la República, que son los que manejan y concentran las decisiones políticas del Estado, es decir, un cambio de actitud, un sacudirse de viejas taras de un marxismo-leninismo trasnochado y un indigenismo retrógrado, éstos nos pueden llevar a un camino sin retorno sobre la forma de ver el país.

 
 
 

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