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Cómo hacer un préstamo entre particulares

Mar 3, 2022
3 min read

Tradicionalmente han sido los bancos las entidades encargadas de ofrecer financiación. Sin embargo, dado a que en los últimos años las condiciones y requisitos se han endurecido considerablemente, se ha recuperado una vieja fórmula: la de los préstamos entre particulares.

Cuando nos planteamos la compra de la casa, revisamos nuestros ahorros, echamos cuentas y concluimos que no teníamos dinero suficiente para la compra y la reforma, sobre todo porque la idea era vender el piso con posterioridad a toda la obra. Volvimos a estudiar nuestra economía valorando opciones como poner a la venta el piso y vivir mientras de alquiler, rehipotecarlo, pedir hipoteca puente… Y descubrimos que existían los préstamos personales sin intereses.

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Como bien dice su nombre es una operación en la que una persona física presta dinero a otra. Regulados por la Ley 16/2011, de 24 de junio de contratos de crédito al consumo, estos tipos de préstamos pueden ser a título gratuito (sin intereses) o a título lucrativo (con intereses). Es un método que tiene ventajas con respecto a la fórmula de la entidad bancaria. Por ejemplo, permite una mayor inmediatez (ya que no exige estudios financieros previos ni intermediarios)  y más flexibilidad (pues las condiciones se pueden negociar entre ambas partes).

Durante tiempos inmemoriables amigos y familias se han prestado dinero y entre ambas partes se han arreglado para devolvérselo. No obstante, aunque haya confianza entre ellas, hay que tener muy presente que, al igual que en un préstamo bancario, existen derechos y obligaciones. Para evitar sorpresas o posteriores problemas, lo recomendable es en estos casos formalizar un contrato privado (puede ser escritura pública también, pero no es obligatorio) en el que queden claros todos los aspectos del préstamo. Así, deberán constar:

  • Fecha y lugar de celebración

  • Datos personales de ambas partes (nombre y apellidos, DNI, estado civil, domicilio…)

  • Importe del préstamo.

  • Si es a título gratuito o lucrativo. Debe constar expresamente si no tiene intereses.

  • Plazo de reembolso y cuotas así como si hay posibilidades de amortizaciones parciales o si se puede establecer prórroga.

  • Otras condiciones importantes que recojan las con responsabilidades en caso de impago.

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Una vez formalizado el contrato y realizado el pago por parte del prestamista, el prestatario contará con el plazo de 30 días para presentar el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (Modelo 600) independientemente de que el préstamo tenga intereses o no. Aunque el impuesto saldrá a 0 es importante que conste en la Agencia Tributaria el movimiento, ya que en caso contrario podría considerarlo como una donación encubierta (sobre todo cuando se trata de familiares). El que esté todo documentado servirá no solo para la Hacienda Pública, sino en una hipotética reclamación. Y ya no solo por parte del prestamista, sino también en caso de fallecimiento de algunas partes puesto que al tratarse de operaciones a largo tiempo todo puede ocurrir y las deudas no se extinguen, sino que pasan a los herederos.

En el caso de que la parte prestataria cobre algún rendimiento, deberá presentar los beneficios en su declaración de la renta como rendimiento de capital mobiliario.

La presentación del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados se puede realizar bien telemáticamente, bien en persona en las oficinas del registro (al menos en Madrid). Si se opta por esta segunda opción es necesario pedir cita y acudir con el contrato y el justificante de la transferencia. Además, se deberá presentar fotocopia del DNI y una autorización para la presentación telemática del modelo. Allí se encargarán de cumplimentarlo y registrarlo. Una vez presentado, harán entrega al prestatario de la autoliquidación y del contrato con la diligencia correspondiente.

Aunque no siempre se cuenta con amigos o familiares que puedan actuar como prestamistas, en las ocasiones en las que sí (y nos lo ofrecen), es una opción a valorar, pues cuenta con muchas ventajas con respecto a los préstamos tradicionales con entidades bancarias. Solo con ahorrarse los intereses, ya viviremos más tranquilos.

 
 
 

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