Cunde la barbarie

Por Manfredo Kempff Suárez
Bolivia está en todos los titulares de los medios periodísticos, señalada como lo que somos: un país de bárbaros. Claro que los buenos modales y el respeto por una nación no les permite utilizar el término de ´bárbaros´, pero es fácil adivinar que nos ven como a los más pobres africanos. Más que un país como un territorio sin Dios ni Ley, donde cualquiera muere en la carretera, o es ahorcado por la turbamulta, o quemado bajo sospechas sin confirmar, o despojado de sus bienes. Bolivia da pena.
Escribíamos el martes que vivimos en una democracia agónica, que se está derrumbando a corto plazo. Que somos tan idiotas como para festejar un cuarto de siglo disfrutando de un estado de derecho, cuando en esos poco más de 25 años se ha derrocado a tres presidentes constitucionales: Siles Zuazo, Sánchez de Lozada y Mesa. Ya no han sido los tanques los que han aparecido por la plaza Murillo o San Francisco, sino los ´movimientos sociales´ alentados desde el Parlamento o desde los sindicatos cocaleros.
Bolivia ha demostrado que no tiene vocación democrática sino de dientes para afuera. Desde el momento en que los bolivianos somos reacios a respetar las leyes, si no nos mandan a dormir con el toque de queda o arrastrarnos a patadas en el culo a un cuartel, se puede advertir cuánto amamos la democracia. Estamos, francamente, en una situación sin salida. No podemos gobernarnos a través de la Constitución, ni tampoco deseamos a los militares en el Palacio. Entonces, vamos a seguir como estamos, ignorantes y ociosos, haciendo paros, marchas y bloqueos, a falta de ideas más brillantes.
Estos paros y marchas, los parapetos de piedras en los caminos, han sido el mayor aporte de Evo Morales a la política nacional. Lo decíamos el martes último. Pero esta es una peste que se ha extendido por toda Bolivia. En Santa Cruz no se podía concebir un bloqueo de caminos que perjudique las exportaciones. Ahora nada nos importa. Santa Cruz lidera la Media Luna y encabeza los paros y las marchas. Nos hemos contagiado sin remedio. A falta de inteligencia y argumentos, le hemos dado la razón a Evo Morales. Hay que paralizar al país para lograr algo. Y lo malo es que a veces no se logra nada y se pierde todo.
Nuestros éxitos seguros —aquí y en el occidente— son los paros. No hay paro que fracase porque a la gente le gusta asolearse en las puertas de su casa y no trabajar. Y a los bolivianos nos gusta —a todos sin excepción— poder tomar algunas piedras, un garrote y salir a causarle averías al primero que pasa, sea una anciana, una embarazada, un cojo, un periodista, y mejor si un policía. Hacerle volar la gorra de una pedrada a la autoridad es el colmo de la dicha. Y si se puede revolcarlo a patadas, la situación se torna orgásmica.
Menos mal que el martes no hubo muertos en los enfrentamientos en el Plan 3000. Suerte que el paro se acató en la población cruceña —con excepciones menores— y que se produjo, sin violencia, en Tarija, Pando, Beni y Chuquisaca. ¡Un exitazo! ¿Y ahora qué? Ahora nos vamos al bloqueo de caminos hasta que el Gobierno acepte reponernos el IDH que nos ha birlado de manera gansteril. Pero a Evo Morales no le da la gana. ¡Y qué! Entonces a la Media Luna tampoco le dará la gana de ver ni la sombra de Evo Morales por el oriente. ¡Y qué!
¿Así que S.E. dice que tiene los dos tercios para aprobar su Constitución y prorrogarse en el poder? ¿Después de tanto desmadre, cinco años más? ¿Y los masistas con cinco años de jolgorio encima? ¡Pucha que se han acostumbrado mal éstos! Les gustó pegar palos y ganar plata. Pero lo que no les gusta es trabajar. No les gusta pensar un poco. Con repartir plata venezolana tienen a la gente tranquila y feliz. ¿Pero y Bolivia? ¿Vamos a resignarnos a que nos gobierne la oclocracia? ¿Volveremos a ´la plebe en acción´ como creo decía Arguedas? ¿Ya no ha sido suficiente con lo que han mostrado hasta ahora? ¿Y mientras tanto los cruceños nos quedamos de bloqueadores de caminos? ¿Seguimos en la barbarie nomás?

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