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CUANDO EL PODER DEL DISCURSO SE CONVIERTE EN PODER ABSOLUTO

Feb 11, 2009
3 min read
Por Manfredo R. Bravo Chávez

Por Manfredo R. Bravo Chávez

Muchos estamos aún preocupados de los senderos por transitar a partir de la aprobación de la nueva Constitución Política del Estado (NCPE). En el análisis prospectivo, evidentemente, hay que tomar como referencia los hechos políticos, entendidos como procesos históricos; así como también las señales discursivas, entendidas como símbolos que orientan el espíritu de las masas.

El acto de promulgación de la NCPE encierra parte de los elementos a los que nos referimos. En cuanto a los hechos políticos, es evidente que el gobierno auto identificado como “revolucionario”, está en proceso de consolidar un objetivo histórico en la construcción de su proyecto “hegemónico”. Un texto constitucional diseñado para el ejercicio del poder “absoluto”, a través de mecanismos “electoralistas” que le permitan a título de democracia cooptar la institucionalidad formal del Estado.En el texto promulgado, todos los instrumentos de la democracia son sometidos al voto popular, previa consolidación de un Órgano Electoral afín a los afanes de poder del proyecto hegemónico. Es de esperar que las vacancias de la actual Corte Departamental Electoral, sean nombradas por Decreto, tal como ha hecho para la creación de su gabinete Plurinacional, donde no necesitó de una nueva Ley de Organización del Poder Ejecutivo.

En el análisis de la simbología discursiva utilizada en la promulgación de la NCPE, hay que destacar la movilización de sus bases sociales. Un acto de trascendencia para el proyecto de poder, tenía necesariamente que estar acompañada del “impacto de la muchedumbre”, y “agiornada” con toda la expresión de lo indígena-originario. No hay que olvidar que el nuevo texto, debe gozar del empoderamiento del mito, que inclusive, se resalta en el contenido del discurso del Presidente: “…después de 500 años de rebelión;…después de 180 años de resistencia contra el Estado colonial;… gracias a los movimientos sociales;… es el movimiento indígena-campesino;…a la cabeza de Tupac Katari”. La simbología de lo étnico, nos muestra la utilización perversa, de lo indígena como fuente y retención del poder.

Es importante también, hacer referencia a la habilidad de la retórica del presidente (o de los que le hicieron el discurso), cuando articula los procesos históricos de los cambios sociales, y de sus héroes o gestores (léase la Independencia, con Simón Bolivar; la consolidación del Estado con Andrés de Santa Cruz; la Guerra del Pacífico y del Chaco; el nacionalismo del Germán Busch y de Villarroel; etc, etc.), en la lucha de reivindicación indígena. Resulta que ahora, en la lógica del determinismo histórico del MAS, todo es consecuencia de las luchas indígenas Kataristas, que hoy se consolidan con el proceso de la “revolución democrática y cultural” de Juan Evo Morales. La construcción de la República, las luchas por la democracia, donde la base reivindicativa fue el ser humano y sus derechos, hoy se reducen a la lucha étnica.

Resulta que las transformaciones constitucionales que ha tenido el país, han sido resultado de intereses oligárquicos. Las reformas sociales que se hicieron en la constitución del 38, 45, 47, 61, 67 y 95, son arrojadas al basurero de la historia, desconociendo que gran parte de esas transformaciones, han permitido que hoy esté en el poder un campesino de origen indígena, sin necesidad de confrontarnos entre bolivianos, ni de apelar a reivindicaciones étnicas raciales.

Otro elemento discursivo a destacar, es la declaración del Estado boliviano como Socialista Comunitario, pretendiendo arrancar de la cultura política y económica del país su tradición social liberal  y de economía de mercado. ¿Quiénes son los que más han gozado de los excesos de flexibilidad del Estado en nuestro modelo de mercado?, ni mas ni menos que los comerciantes del Alto, de la Ullustus, de la Pérez Velasco y del extraño negocio del Chapare. ¿Será que están conscientes de lo que implica este modelo? ¿Será que están dispuestos a abandonar los jugosos beneficios del libre comercio y el contrabando? La realidad objetiva nos muestra todo lo contrario. El Estado sigue siendo botín político de las elites de los gobiernos de turno, y la utilización las bases militantes a través de la prebenda para mantener lealtades.

Finalmente, muy suelto de cuerpo, el Presidente habla de transparencia, de respeto a la propiedad y a las leyes. ¿Dónde está el cambio de actitud?, si la primera violación la comete el propio Presidente, ratificando a Ministros cuestionados, justificando avasallamientos y reversiones de tierras, aumentando la burocracia del Estado con cuatro nuevos Ministerios. Esto no es más que el cinismo hecho constitución. Un viejo adagio político afirma: “La mujer del cesar, no solo tiene que ser la esposa del Emperador, sino parecerlo”, eso es ética política…

 
 
 

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