Crucero Fiordos Noruegos. Etapa VII Navegación
Llegamos a la última etapa del crucero, el día de navegación. Después de haber subido desde Copenhague hasta Geiranger, bajamos de nuevo por mar abierto hacia Copenhague. Este día puede parecer aburrido pues no vas a salir del barco, pero tendrás un programa completo para no aburrirte en cada uno de los salones, en cubierta, en el casino, en las discotecas…

También hay demostraciones de figuras hechas con comida e hielo
Además es un día importante, puesto que has de aprovechar para saldar tus deudas del crucero. Nosotros íbamos con el Todo Incluído, así que lo único que has de pagar son las propinas, que te lo calculan automáticamente. En recepción hay unas máquinas en las que introduciendo la tarjeta del camarote y la de crédito, te cargan el importe de la factura y listo. Así el último día será más cómodo.
Otro tema muy importante es el desembarque. Tienes una charla en la que te explican cómo va a funcionar. Y es que según el vuelo que tengas te asignan un color. Tendrás unas bandas de ese color para poner en tu maleta que por la noche habrás de abandonar en la puerta de tu camarote. Es decir, tú el día de navegación lo aprovechas para hacer la maleta dejándote fuera la ropa del día de regreso y el neceser (ojo con lo que se puede llevar en cabina, tema de líquidos y demás). Cierras la maleta, le pones la etiqueta de color y la dejas fuera. De esta forma, los encargados de la tripulación las irán bajando del barco en grupos según color y se evitan que haya gente por los pasillos estrechos y por las escaleras con miles de maletas.
En el crucero de Pullmantur las maletas nos las cargaron en el bus y todo, y las recogimos al llegar al aeropuerto para facturar. Pero con Iberocruceros las recogías nada más bajar del barco. Fue un poco más jaleo, pero eso os lo cuento en la próxima etapa.
En fin, que el día de navegación es para descansar, para recorrer el barco y ver las tiendas y salones que no te ha dado tiempo a visitar (el barco es enorme),hacer la maleta, echarte la siesta, si eres valiente disfrutar de la piscina… y digo valiente porque aunque hacía sol y la temperatura era agradable, unos 20º, al moverse el barco, hace fresquito, y te quedas helado.
La verdad es que el día entre no madrugar demasiado, la reunión del desembarque a las 11, pasear por el barco, comer, siesta, preparar maleta… se te va casi todo el día y llega la hora de la cena.
Hasta ahora no os he mostrado las delicatessen que nos servían para cenar, aquí van unas fotos
Como veis hay donde elegir: primera opción entre tres platos, dos de sopa y dos tipos de ensalada, y luego siete segundos y para acabar seis postres. Te suelen marcar lo vegetariano o comidas especiales. La comida tanto en el buffet, como en el restaurante fue deliciosa. Y comimos mucho salmón, siempre había algo con salmón, ya fuera un primero, una ensalada o un segundo.
En este caso yo probé el tartar de salmón
Y de segundo unos capelacci con salsa a los cuatro quesos.
Y para terminar una Copa Belle Hellene. Todo para chuparse los dedos.
Y después, al espectáculo de despedida para acabar la noche y el crucero.

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