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Conducir en Islandia

Jun 26, 2020
10 min read

Está claro que la mejor opción para moverse por Islandia es alquilar un vehículo. Es como conseguiremos una mayor movilidad y autonomía, algo de vital si queremos disfrutar al máximo cada kilómetro. Eso sí, antes de echarse a la carretera hay que tener en cuenta varias cosas:

EL ALQUILER

DOCUMENTACIÓN

En primer lugar hay que saber que siendo españoles no es necesario el permiso internacional de conducción. Diferente sería para un conductor de un país cuyo alfabeto no fuera romano. Así pues, para alquilar un vehículo, además del carnet de conducir y del de identidad (o pasaporte) tan solo nos haría falta una tarjeta de crédito con los números en relieve. Y tener más de 20 años para turismos o 25 si se trata de un 4×4.

ELECCIÓN DE COMPAÑÍA DE ALQUILER Y TIPO DE VEHÍCULO

En realidad en este apartado suele primar precio y prestaciones. Es decir, el mejor postor, la compañía que mejores condiciones ofrezca a mejor precio. Pero también es importante saber cuántas oficinas repartidas por el país tiene, pues en caso de percance, puede facilitar bastante las cosas. No es lo mismo quedarse sin coche y esperar a que te lo repongan desde la otra punta de la isla, a que si están a 100 km.

Para decantarse por un vehículo u otro ya comenté en los preparativos que nos lo va a determinar el tipo de viaje que queramos hacer y las fechas. Salvo los meses de verano, el resto del año incluso para la carretera principal será necesario un 4×4. En verano dependerá más de las rutas que se quieran seguir, pero si se va a hacer un itinerario clásico (Ring Road con algún desvío por carretera asfaltada) con un turismo es suficiente. Además existe la alternativa camper o autocaravana. Como todo, cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes.

Por ejemplo, la camper da la libertad de llevar la casa a cuestas y de parar en cualquier sitio a comer o descansar. Para dormir ya no se puede acampar libremente y hay que buscar campings, pero según la temporada puede salir más barato que la opción coche+alojamiento. No obstante, no son baratas de alquilar y aunque cuentan con una cama no incorporan inodoro o ducha. Tampoco la cocina es completa, lo que limita un poco. Además, no son recomendables en invierno por dos motivos. En primer lugar porque no suelen ser 4×4, así que limita bastante los movimientos; y en segundo lugar porque o te vas a dormir como el muñeco de michelín (o un buen saco de dormir) o te congelarás. Así que es opción para los meses de verano y aún así hay que echar muchas cuentas.

La autocaravana tiene las mismas ventajas que la camper, solo que además, al contar con una cocina completa y baño permite algo más de autonomía. También tiene el inconveniente de no poder acceder a según qué lugares y su elevado precio. Lo veo una buena opción para grupos de 3-4 personas, ya que cuanto más gente, más se reparten los gastos. Eso sí, han de ser personas con un buen nivel de tolerancia a pasar tantas horas juntos.

Por su parte el turismo cuenta con la ventaja de ser el vehículo más barato de alquilar (y con mayor variedad de segmentos), el problema es que no se puede circular con ellos en los meses más fríos en los que el clima es más duro. Por tanto, sería la opción perfecta para una ruta clásica en temporada alta y principio/final de la media.

Finalmente, el 4×4 permite una total movilidad en cuanto a carreteras. Siempre que no haya un anuncio expreso de que está prohibido el paso, puedes tirar millas. Incluidas las F. Lógicamente, son más caros de alquilar y consumen más. Así pues, es el vehículo a elegir en temporada media y baja.

Pero, en cualquier caso, hay que ser consciente de los fortalezas y debilidades de cada uno y elegir un tipo de vehículo que aporte comodidad y confianza. A lo mejor si nunca has conducido con nieve (con nieve de verdad, no con los cuatro copos que caen en Madrid y que no llegan al suelo), quizá no sea la mejor idea meterse de lleno por carreteras F en pleno enero y sin apenas horas de luz. Siempre hay opciones. A veces habrá otra ruta alternativa, otras no y habrá que tirar de excursión, pero no merece la pena acabar atascados en la nieve en medio de la nada por una imprudencia.

EXTRAS

Una vez que hemos decidido el vehículo, toca elegir los extras. En primer lugar, en caso de que no venga por defecto en el contrato, es interesante contar con el kilometraje ilimitado. Es un viaje en el que lo último que se quiere es echar cálculos de si sale rentable ir a tal o cual sitio por no excederse del límite. Como referencia, nosotros en total hicimos 3483 kilómetros. Pero en realidad solo miramos el cuentakilómetros al final de cada día por curiosidad y para tener el dato para el blog.

En segundo lugar es imprescindible el de Gravel Protection o protección contra la gravilla para prevenir daños por el tránsito por carreteras no asfaltadas.


También es recomendable añadir conductores extras. Mejor prevenir que curar no apostando todo a una única ficha.

Por otro lado, hay otros dos seguros que suelen ofrecer las compañías y que no son tan necesarios. Uno de ellos es el de Pérdida, robo y daños y otro el de Arena y ceniza. Este último se hizo popular tras la erupción del volcán Eyjafjallajökull, pero no es una circunstancia tan común como para contratarlo.

Y por último, totalmente innecesario pagar por un GPS cuando todos llevamos uno en el móvil.

LA CONDUCCIÓN

PREVIO

Dado que el tiempo en Islandia es tan cambiante, es recomendable revisar antes de salir la previsión y las condiciones de las carreteras de la ruta a realizar. Para ello conviene tener en favoritos las siguientes páginas:

  • vedur.is: es la agencia de meteorología. Además de dar los mismos datos que podríamos obtener en eltiempo.es o en weather.com,  esta web islandesa incorpora anuncios sobre la probabilidad de ver auroras boreales. Algo muy útil sobre todo si se viaja en una época propicia.

  • safetravel.is: esta página va algo más allá y avisa de alertas especiales como las avalanchas.

  • road.is/www.vegagerdin.is: es la web islandesa de tráfico y resulta muy útil para consultar el estado de las carreteras. Por si hay algún corte, accidente o incidencia en la calzada. Si la vía está en verde, se considera que es fácil de transitar. Sin embargo, si está en rojo está prohibido circular por ella. Entre ambas opciones podemos encontrar el amarillo, que significa que hay placas de hielo dispersas;  el azul, que resulta escurridiza; el blanco, que hay nieve en el asfalto; el rosa, que la conducción es difícil; y el negro, que indica que la vía se encuentra en unas condiciones lamentables. La página se actualiza constantemente desde las 7 de la mañana hasta las 10 de la noche. Además, permite ver en directo el tramo gracias a las webcams instaladas.

CARBURANTE

Aunque el diésel es algo más barato que la gasolina, igualmente tienen unos precios altos (en la web GSMbensín se puede consultar el precio). Durante nuestro viaje vimos la gasolina oscilar entre las 227- 237 ISK/litro. Así, es recomendable conducir de forma no agresiva para ahorrar combustible. Y nunca está de más revisar la presión de los neumáticos, sobre todo si se va muy cargados.

Aparte de estos consejos generales, conviene saber que a veces las compañías de alquiler tienen convenio con algunas gasolineras, por lo que no te vayas de la oficina sin haber preguntado si cuentan con programa de descuento de combustible. En nuestro caso recibimos con las llaves un token que era válido para la cadena OB y para Olís.

En Islandia las estaciones de servicio son autoservicio (en contados casos se puede pagar dentro al dependiente), y tienen incorporado el lector para esta ficha y que se aplique el descuento. Dependiendo de la empresa, nos encontramos con que había que leerla antes o después de la introducir la tarjeta, pero por lo general solía ser al principio del todo.

A continuación llega el momento de elegir importe a cargar y pasar la tarjeta. No es nada extraordinario, ya que funciona como en España. Es tan sencillo como elegir el tipo de combustible que se desea, el importe a cargar y repostar. El único inconveniente es que no conoces el coche, la capacidad del depósito y cuánto va a consumir, porque no es el tuyo, así que puede que selecciones más de lo que luego necesitas. Además, el cambio de divisa puede despistar. Pero no hay problema, ya que luego en el cargo de la tarjeta en unas 24-48h se reajusta el cargo y se hace efectivo el importe que en realidad se ha servido. Para no liarnos con el cambio de divisas, comisiones y demás, usamos las tarjetas prepago, aunque la Revolut nos daba fallo en los surtidores autorservicio, algo que sin embargo no ocurría cuando había tienda o caseta en la que te cobraban en caja. Como llevábamos además la Bnext y la Verse, íbamos alternando en función de las necesidades.

En cualquier caso, es aconsejable llevar el depósito siempre lleno al comienzo del día e, incluso, con medio depósito conviene no desaprovechar si pasamos por un núcleo urbano medianamente importante, pues no se sabe cuándo te vas a adentrar en zonas menos pobladas o en las que no encontraremos las gasolineras con las que tenemos descuento. Para esto resulta muy útil consultar en sus propias webs y ver dónde tienen sedes:

CARRETERAS

Como ya adelanté también en los preparativos, en Islandia hay 4 tipos de carretera:

  • la N1 o Ring Road: carretera principal de 1340 kilómetros que da la vuelta a la isla y que está abierta todo el año. Similar a una nacional de la red española, cuenta con dos carriles (uno por sentido) y está asfaltada en su mayor parte, salvo en algunos pequeños tramos de los fiordos orientales. Su velocidad máxima es 90 km/h.

  • Las carreteras comarcales: salen de la N1 y pueden estar asfaltadas o ser de gravilla. Tienen un carril por sentido, pero son más estrechas y a veces no están ni delimitadas. En invierno pueden quedar intransitables por la nieve. Su velocidad máxima es de 80 km/h (algo exagerado cuando son de grava, la verdad).

  • Las pistas o caminos: son de un único carril de doble sentido. De tierra y con escaso mantenimiento. Su velocidad máxima es de 50 km/h (si los baches y obstáculos lo permiten).


  • Las carreteras F: se adentran en las tierras altas y únicamente son accesibles con un 4×4 no solo porque puedan ser de tierra o grava (incluso de ceniza), sino porque además puede encontrarse obstaculizada por un río y hay que vadearlo.

Para orientarse además conviene saber que la numeración empieza en el sur, cerca de Kálfafell, y va subiendo siguiendo el sentido horario hasta llegar al 9.

ALGUNAS NORMAS DE CIRCULACIÓN

Aunque hay algunas normas básicas comunes en los distintos códigos de circulación, además hay que conocer las particulares del país. Así, por ejemplo, en Islandia es obligatorio llevar siempre las luces encendidas y el cinturón de seguridad, los niños siempre deber ir en un asiento homologado (sea sillita o alzador) y está prohibido conducir bajo los efectos del alcohol.

Ya hemos visto que la velocidad máxima para la carretera principal es de 90 km/h y que baja a 80 en carreteras secundarias. Además, habría que añadir que el límite en “ciudad” es de 50 km/h y si se trata de zona residencial baja a 30.

Quizá las carreteras rectas y desiertas puedan animar a pisar el acelerador más de la cuenta, sin embargo, no es para nada recomendable. En primer lugar porque el tiempo cambia en cuestión de metros y se puede pasar del sol a un aguacero; en segundo lugar porque puede haber curvas cerradas o cambios de rasantes y por último porque hay muchos radares (tanto fijos como móviles) y la receta tiene precio islandés (por ejemplo, puede caer una multa de 600€ por sobrepasar el límite 20 km/h.). En el caso de los móviles además no hay forma de escapar, pues la policía, además de llevar cámara en el vehículo, cuentan con el TPV.

Por supuesto, estas son las  velocidades máximas generales, ya que pueden verse disminuidas en función de la peligrosidad de la zona o de las condiciones atmosféricas.

Por otro lado, en los pasos estrechos (como puentes o túneles de un carril para los dos sentidos) y en las intersecciones tiene prioridad el que llega primero. Y ante la duda, ceder el paso.


OTRAS RECOMENDACIONES

Cuidado con las ovejas. Al igual que nos pasara en Escocia, nos encontramos en varios tramos con ovejas que campaban a sus anchas (que para algo es su territorio). El peligro no es que ocupen la calzada, porque ahí las vas viendo cuando te aproximas al rebaño, el problema viene cuando se cruzan, que se lanza una y la siguen las demás.


Lleva gafas de sol a mano. Sí, es Islandia. Pero hay mucha luminosidad. Y no hay nada más incómodo que conducir cegado por el sol, sobre todo cuando está más bajo y da de lleno en los ojos.

Lleva música. Sintonizar la radio en algunos lugares no es que sea complicado, es que es imposible. Así que mejor llevar alguna alternativa. Hoy en día lo más común es que el coche tenga lector de usb o conexión bluetooth, por lo que con un pincho o con el propio móvil serviría; pero en algunas ocasiones los coches de alquiler son básicos en ese aspecto (igual que en muchos otros) y no está de más llevar un cable jack por si acaso.

Lleva provisiones. Tanto comida y bebida como ropa de abrigo. Islandia es un país con pocas poblaciones y muy dispersas, por lo que conviene prevenir por si no hubiera un súper, restaurante o tienda en kilómetros a la redonda.

Lleva Gasolina. Más importante incluso que el punto anterior. Precisamente por el mismo motivo. Aunque es verdad que en el sur, como es más turístico, es más fácil encontrar gasolineras; en el norte por el contrario es más complicado. Sobre todo porque no hay tantos pueblos. De todas formas, nosotros desde aquel viaje desde Death Valley a Las Vegas, no apuramos nunca el depósito.

No te flipes con las distancias. En Islandia aquella fórmula del cole de t=d/v no funciona. Las condiciones atmosféricas, el estado de las carreteras y la belleza del paisaje contribuyen a que todo sea mucho más lento.

Ojo con los nombres. Si cogemos un mapa podemos encontrarnos con que hay varios lugares de interés que se parecen. Pero no es así, es importante fijarse bien en la terminación, pues es un idioma que une las palabras y para traducir tendríamos que leer de derecha a izquierda. Además, es muy descriptivo, por lo que según su última palabra sabremos si nos encontramos en una bahía (-vík), en un puerto ( -höfn), en un fiordo (-fjördur), en un glaciar (-jökull), en una península (-nes), en una laguna (-lónið), en un valle (-dalur) o en un lago (-vatn).

Cuidado al abrir la puerta del coche cuando hace mucho aire. Parece ser que ha habido casos en los que han sido arrancadas de cuajo por la fuerza del viento. Nosotros no fuimos en la época más virulenta, pero sí que tuvimos un par de días con bastante aire y si no hay cerca una montaña, al no haber bosques, aquello es todo un campo abierto por donde se mueve con total facilidad.

Y sobre todo disfrutar del paisaje. Pocas veces vamos a encontrar un lugar de tal belleza como Islandia. No importa dejarse cosas en el tintero, lo importante es disfrutar del camino y si apetece parar mil veces y sentarse en una roca a observar el paisaje y sentir el viento en la cara, lo mejor es no dudarlo.

En 14 días gastamos 1.545,62€ en este aspecto. 1.221.59€ en el alquiler de coche y seguro y 324,03€ en repostaje.

 
 
 

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