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Conclusiones del Road Trip por Islandia

Aug 18, 2020
8 min read

Había muchas ganas de viajar a Islandia y cuanto más tiempo pasaba, más planes se iban sumando a nuestra lista. Así pues, con tanto por ver y hacer, el reto de dar la vuelta a esta isla en el confín de Europa al límite del Círculo Polar Ártico era complejo. Iba a ser imposible disfrutarla como se merece, pero ganas e ilusión no nos faltaban para intentar aprovechar las dos semanas al máximo. Tanto que elegimos un vuelo a las 6 de la mañana para llegar cuanto antes y que nos cundiera el día. En la práctica lo cierto es que llegamos bastante cansados a primera hora de la tarde y vimos Reikiavik con menos energía de la que quizá se merecía. La cuestión es que la otra opción de vuelo que podríamos haber elegido suponía estar en destino pasada la media noche, y habríamos perdido un día. Además de que tampoco habríamos dormido mucho más. Desde luego no fue una decisión sencilla, pues ambos horarios tenían sus pros y sus contras. Lo que seguramente deberíamos haber hecho es haber planificado un día más para Reikiavik y así haber podido recorrerla con más calma.

Con la ruta también hubo que sentarse a valorar si hacerla en sentido horario o antihorario. Y, aunque lo frecuente es decantarse por el antihorario porque la mayoría de puntos fuertes quedan en la zona sur; nosotros decidimos seguir las agujas del reloj y así dejar lo más conocido para el final. Que además ya sería septiembre y habría algo menos de gente. Creo que acertamos con esta elección, pues tuvimos un viaje bastante tranquilo los 9 primeros días. No encontramos mucho tráfico, pudimos pasear tranquilamente por los remotos pueblos del norte, aparcar en casi cualquier sitio sin mayores complicaciones o hacer fotos sin grandes aglomeraciones.

No obstante, si volviera a planear el itinerario, seguramente introduciría algún cambio con respecto al original de forma que quedaría algo así:

  • Día 1: Madrid – Península de Reikianes – noche en Reikiavik. Empezaríamos el itinerario tan solo dando la vuelta a la península, llegando al alojamiento pronto para descansar y no lastrar.

  • Día 2: Reikiavik – Borgarnes. Este día lo dedicaría únicamente a ver la capital, entrando quizá en algún museo, y durmiendo ya en Borgarnes para ahorrar kilómetros del día siguiente.

  • Día 3: Borgarnes – Reykholt – Hraunfossar – Barnafoss – Deildartunguhver – Acantilados Gerðuberg – Arnarstapi. Este día quedaría un tanto completo, pero intentaría no hacer del tirón la Península de Snæfellsnes, pues tiene muchas cosas de interés y lleva su tiempo darle la vuelta.

  • Día 4: Arnarstapi – Bjarnarfoss – Búðakirkja – Rauðfeldsgjá – Acantilados de Þufubjarg – Playa Djúpalónssandur – Cráter de Saxhólar – Volcán Kirkjufell – Búðardalur. Sigue siendo una ruta larga para un solo día, pero es algo menos de lo que la cargamos nosotros y con las suficientes horas de luz, daría tiempo.

  • Día 5: Búðardalur – Eiriksstaðir – Hvítserkur – Borgarvirki – Granja Glaumbær – Akureyri. Contando con tardar una hora – hora y media en ver la casa de Erik el Rojo y con no dar la vuelta a la Península Vatnsnesvegur al completo, es factible recorrer este tramo pasando la noche en la capital del norte. De esta forma se quedarían fuera pueblos como Siglufjörður, pero hay otros igual de pintorescos en los Fiordos del Este para los que habría que desviarse menos.

  • Día 6: Akureyri – Goðafoss – Húsavik. Dedicando la mañana a Akureyri y la primera hora de la tarde a la cascada, se podría llegar a Húsavik con tiempo de dar un paseo por el pueblo y acostarse pronto para el día siguiente madrugar lo suficiente como para coger una de las primeras excursiones de avistamiento de ballenas.

  • Día 7: Húsavik (excursión ballenas) – Dettifoss – Selfoss – Zona Geotermal de Hverir – Alojamiento en Lago Mývatn. Para esta planificación de dos semanas, omitiría la visita al Cañón de Ásbyrgi, pues apenas se le va a poder dedicar tiempo. Es preferible priorizar la excursión y las cascadas.

  • Día 8: Excursión Askja – Reykjahlíð – Mývatn Nature Baths. Este día quedaría igual que en la planificación: excursión y baño relajante después de la caminata.

  • Día 9: Parte Este del Lago Mývatn (pseudocráteres de Skútustaðir y Grjótagjá – Fiordos del Este (Imprescindible Seyðisfjörður) – Alojamiento en Djúpivogur. Para este día recorrería la parte este del lago y continuaría hasta los fiordos parando en tantos como me diera tiempo.

  • Día 10: Djúpivogur – Lagunas Jökulsárlón y Fjallsárlón – Svartifoss – Alojamiento en Kirkjubæjarklaustur. Al dejar solo la visita a las lagunas y la subida a la cascada, quedaría el día lo suficientemente completo y sin ir a la carrera como nos ocurrió a nosotros.

  • Día 11: Kirkjubæjarklaustur – Excursión Glaciar Falljökull – Playa de Reynisfjara – Península de Dyrhólaey – Alojamiento en Vík. Al hacer el día anterior la ruta hasta la cascada, no hay que meterse tanta paliza después de toda una mañana en danza por un glaciar. La visita a la playa y a la Península de Dyrhólaey es muchísimo más relajada.

  • Día 12: Vík – Skógafoss – Seljalandfoss – Gljúfrafoss – Hella. Una jornada de cascadas.

  • Día 13: Hella – Excursión Landmannalaugar – Hella. Quedaría igual que el original, dedicado única y exclusivamente a la excursión a las Tierras Altas.

  • Día 14: Hella – Urriðafoss – Faxifoss – Círculo Dorado – Alojamiento en Keflavik. Al haber dedicado más tiempo al principio del viaje a Reikiavik, no haría falta volver y se podría dedicar más tiempo al Círculo Dorado.

  • Día 15: Vuelta a Madrid

En realidad no son muchos cambios con respecto al viaje, pero con un par de ajustes y dando por hecho no tener que ir y volver porque no se puede cumplir una excursión, se conseguiría encajar mejor. Claro, que un factor importante y que nos limitó bastante fue el de los alojamientos. Y es que por mucho que quieras pasar noche en determinada zona para así no hacer muchos kilómetros o partir a la mañana siguiente desde una posición, en Islandia dependes de la escasa oferta y si no hay hotel, apartamento o casa disponible, poco puedes hacer. Aún así, a este respecto creo que tampoco lo hicimos del todo mal. Es verdad que en algún caso nos encontramos con un alojamiento algo viejo o básico, pero en general todos nos dieron su servicio. Sobre todo porque apenas pasamos tiempo en ellos (salvo el día de la tormenta). Llegábamos tan cansados al acabar el día, que con tener ducha y cama, prácticamente nos dábamos por satisfechos. No repetiría en algunos de ellos, pero sobre todo porque, como ya comentaba, modificaría en cierta manera el itinerario. Pero desde luego repetiría en el Hafaldan HI hostel de Seyðisfjörður, que pese a tener baño y duchas compartidas, contaba con una gran cocina, lavadora y secadora y hasta sauna. El Hótel Laki de Kirkjubæjarklaustur tampoco estaba nada mal, con un desayuno buffet bastante decente, al igual que el Hotel Gígur by Keahotels en el Lago Mývatn. Aunque este último tenía como inconveniente una habitación un tanto pequeña y el olor del agua caliente. También era minúsculo el cuarto del Welcome Riverside Guesthouse en Hella, pero la cocina y su ubicación compensaba estos detalles.

Y es que la ubicación era muy importante para nosotros. Primero porque llevábamos un turismo y no podíamos meternos por cualquier camino o pista para llegar a un alojamiento; y segundo porque no queríamos que se nos alejara mucho de la ruta y luego tuviéramos que echar kilómetros de más para volver a ponernos en nuestro camino. En el caso de Hella nos venía muy bien para tomar el bus a las Tierras Altas y el del Lago Mývatn quedaba a una media hora del punto de partida para la excursión al Askja. Fue un error sin embargo intentar la de las ballenas desde este último, pues teníamos casi una hora de trayecto. Para luego además encontrarnos con que no iba a zarpar el barco, o no en las condiciones oportunas. Tampoco fue un acierto el de Höfn, pero es verdad que en esta zona lo tuvimos mucho más complicado, puesto que casi no había muchas más opciones de alojamiento. En cualquier caso, atinamos alquilando un coche y no un 4×4, ya que nos evitamos pasar por el estrés de recorrer las carreteras F o vadear ríos, pagamos menos en la agencia y ahorramos en gasto de gasolina.


Y es que Islandia es caro, así que cualquier ahorro era de agradecer (dentro de unos límites, claro). En esta ocasión habíamos calculado 5.000€ para todos los gastos del viaje –  un presupuesto superior a lo que estamos acostumbrados –  y conseguimos ajustarnos bastante pese a los elevados precios de alquiler de coche y alojamientos:

  • Vuelos: 499,60€

  • Alquiler de coche + Seguro: 1.221,59€

  • Gasolina: 324,03€

  • Seguro de viaje: 40,66€

  • Alojamiento: 1.410,13€

  • Comida: 300,73€

  • Excursiones y actividades: 875,58€

  • Otros (lavadora, souvenirs, peajes, aparcamientos): 70,24€

Esto hace un total de 4.742,56€, es decir, 2.371,28€ por persona y unos 169,38€ por persona y día.

Pensé que se nos iría más en comida, y por eso llevamos algo en la maleta, sin embargo, lo cierto es que precisamente nuestras provisiones eran fáciles de encontrar y tenían más o menos el mismo precio. En todos los supermercados, independiente de la cadena, se podían encontrar tanto fideos chinos como pasta de sobre o sopas. Quizá no los mismos sabores, pero bastante aproximado. En lo que no encontramos tanta variedad no obstante fue en las conservas, así que en ese sentido sí que acertamos. En cualquier caso, no solemos hacer comidas muy copiosas en los viajes, por lo que tampoco fuimos excesivamente cargados como quien se lleva media charcutería y medio estante de latas de pucheros.

De hecho, tan solo facturamos una maleta, la grande, sobre todo cargada de ropa. Al buscar un alojamiento a mitad de viaje con disponibilidad de lavadora pudimos permitirnos reducir el equipaje y no llevar mudas para 15 días, sino para la mitad. Y se nota. En primer lugar porque es más rápido hacer la maleta, en segundo porque facturas menos, y finalmente en ruta son menos bultos que cargar en un maletero limitado y que cargar y descargar cada día. La chaqueta y zapatillas impermeables se convirtieron en nuestras amigas inseparables desde el primer día, sobre todo cuando hicimos la primera parada y nos cayó el diluvio. También el gorro y los guantes. El método de las capas fue muy eficiente y los pantalones de montaña resistentes al agua un gran descubrimiento. Me resultaron muy cómodos y calentitos. Desde ya se han convertido en uno de mis básicos para viajes en invierno con rutas por la naturaleza.

Después de 15 días y 3.483 kilómetros en coche recorriendo esta isla de las dimensiones de Portugal y con la población de Vigo, el balance es más que positivo. Es un país moderno en el que tienes conexión a internet incluso en el lugar más recóndito (sí, en lo alto de un glaciar, por ejemplo) y que apenas mueve dinero físico porque todo se paga con tarjeta. Sin embargo, pese a estos avances tecnológicos, cuando viajas por Islandia te sientes desconectada del mundo, de sus prisas, de la gente y sientes un especial vínculo con la naturaleza y sus cautivadores paisajes. De los 37 países visitados antes de pisar Islandia, Noruega era sin ningún lugar a dudas el que más hondo me había llegado. Aunque Escocia me encantó, en mi escala está un punto por debajo de aquel viaje por los fiordos que hicimos en 2011. Pues bien, con este Road Trip por Islandia, Noruega pasó a un segundo puesto y, ahora que no podemos viajar, me acuerdo de dónde estaba hace un año y me dan ganas de regresar a aquella isla remota, volver a disfrutar de los lugares visitados y descubrir otros que se quedaron pendientes. O quedarme directamente allí a vivir.

Hasta pronto, Islandia.

 
 
 

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