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Conclusiones de nuestro viaje a Roma y Vaticano

Aug 13, 2025
5 min read

Nos costó encontrar hueco, pero finalmente pudimos encontrar una fecha para visitar un destino que llevaba mucho tiempo en nuestra lista de deseos. Nunca era el momento ni teníamos los días suficientes que una ciudad como Roma creíamos que se merecía. Pero todo llega, y, por fin, en mayo de 2024 conseguimos sacar seis días para viajar a la cuna de la civilización occidental tal y como la conocemos hoy en día.

Aún así, éramos conscientes de que seis días no iban a ser suficientes para ver todo lo que Roma tiene que ofrecer. No es que sea un reto, es que es imposible, porque en ella hay tal barbaridad de patrimonio, que es inabarcable y requeriría de toda una vida viviendo allí. Así pues, como siempre que hacemos una escapada, era imprescindible valorar el tiempo del que disponíamos y priorizar. Lógicamente para nuestro primer viaje queríamos visitar los restos de la Antigua Roma: Coliseo, Palatino, Foro Romano, Circo Máximo, Castillo de Sant’Angelo o Panteón de Agripa; y no podía faltar la subida a la cúpula de la Basílica de San Pedro y la visita a los Museos Vaticanos; pero sobre todo éramos conscientes de que como se conoce una ciudad como Roma es paseando por sus barrios disfrutando de sus callejuelas y sus míticas plazas como Campo di Fiori, Piazza del Popolo, Piazza Venezia,Piazza di Spagna o Piazza Navona. Sabíamos que a cada paso que diéramos nos encontraríamos con algo interesante que ver.

Es verdad que esta idea de descubrir la ciudad con cada paseo hizo que no siguiéramos unas rutas muy ordenadas. Es decir, no dedicamos un día para la Roma Antigua, otro para la Roma Renacentista, otro para la Barroca… La única excepción fue El Vaticano, que sí concentramos en una misma jornada la visita a la Basílica junto con la de los Museos Vaticanos. En su lugar, para crear los itinerarios tomé el alojamiento como punto de partida y definí un punto final que nos permitiera regresar en transporte público tras un completo día paseando. Entre medias, intenté cubrir el máximo de puntos de interés posibles buscando equilibrar cada una de las jornadas en cuanto a kilómetros recorridos. Igual no tiene mucho sentido, pero nos permitió abarcar prácticamente todo lo que teníamos en mente para nuestra primera visita a la Ciudad Eterna.

Y en parte conseguimos exprimir cada día gracias al transporte público. No muy lejos del apartamento teníamos la estación de tren de Quattro Venti, muy conveniente para los trayectos al aeropuerto y para el Vaticano; pero sin duda lo que nos mejor nos funcionó para arrancar cada día fue el tranvía número 3, ya que tenía parada en el Circo Máximo, el Coliseo o cerca del Monumento a Vittorio Emmanuele II.

Para regresar descubrimos que teníamos también un par de buses que nos dejaban cerca del alojamiento. Los paneles en las paradas están muy claros e indican el recorrido que realiza cada una de las líneas así como los horarios. Además, en algunas marquesinas más modernas había unos paneles luminosos que informaban de los minutos que faltaban para que pasaran por allí, así que todo muy sencillo.

La ciudad tiene además metro, algo que me sorprendió descubrir, pues ni loca se me ocurriría excavar en un lugar con un pasado como Roma. Y aunque se ha intentado que las estaciones no estén cerca de edificios o monumentos emblemáticos, esto no impide que los túneles vayan cerca, así pues, no es de extrañar que cada dos por tres tengan que parar las obras de la tercera línea por el hallazgo de restos arqueológicos.

Es fácil de ubicarse en el mapa, solo tiene la línea A, que es la roja, la B, azul, y la C, la más nueva y que se aleja de la zona más turística, verde. El metro funciona de 5:30 hasta las 23:30 de domingo a jueves. Los viernes y sábados amplía el horario hasta la 1:30.

Antes del viaje ya había hecho los cálculos para saber si nos interesaría sacar algún abono personal para 24, 48 o 72 horas. Sin embargo como estimaba que solo íbamos a usar el transporte para ir y volver, pero luego nos moveríamos a pie el resto del día, lo que hicimos fue comprar 20 sencillos en un estanco del Trastévere durante el paseo de nuestra primera tarde. Estos billetes sencillos de 1.50€ nos servían tanto para buses y tranvías como para el metro. El penúltimo día tuvimos que ajustar sacando alguno más en una estación de metro teniendo en cuenta los movimientos que ya preveíamos que haríamos al día siguiente.

Dado que Roma es una ciudad para descubrir a pie no paramos mucho a sentarnos a comer en restaurantes porque sabíamos que se nos iría fácil una hora entre pedir, comer, pagar y volver a ponernos en movimiento. Además que seguro que al parar nos daría algo de bajón y la tarde se nos haría más cuesta arriba. Por otro lado, al final del día estábamos tan cansados que nos llevábamos la cena para comerla en el alojamiento tras una ducha reparadora. Para estos casos en que no se quiere parar a una comida reposada o que se cuenta con un presupuesto limitado, lo ideal son los Forno, donde se pueden encontrar tanto pizzas al corte como bocadillos de diferentes tipos.

Y para rematar, de postre un clásico gelato. Nuestro viaje fue en mayo y no era una época de excesivo calor, pero aún así, 25º de puro sol sumados a la humedad nos animaron a probar diferentes sabores. Sería difícil elegir uno, porque estaban todos deliciosos, nada empalagosos y muy refrescantes. Es verdad que los precios eran altos para la cantidad, pero la calidad se paga.

Y precisamente hablando de números, este fue nuestro resumen de gastos por persona:

  • Vuelo: 260€

  • Alojamiento: 361,62€

  • Visita Cúpula de San Pedro y Vatacumbas: 63€

  • Museos Vaticanos: 32€

  • Visita al Coliseo y Foro Romano: 67€

  • Entrada al Panteón de Agripa: 5,23€

  • Entrada a las Catacumbas: 10€

  • Transporte: 49€

  • Comida y algún recuerdo: 90€

Lo que hace un total de 937,85€ que no está nada mal para cinco días en Roma. Sobre todo teniendo en cuenta que no pudimos planificar con mucho tiempo de adelanto y eso nos encareció tanto los vuelos como el alojamiento. Es cierto que pudimos aprovechar una oferta de 2×1 en avios y canjeamos 14.600, lo que nos bajó algo el importe hasta uno que se parece más a una tarifa que encontrarías para cualquier destino europeo reservando con tiempo. De hecho, había una diferencia de 10-15€ con respecto a compañias low costs.

Con esto cerramos nuestra escapada a Roma, una ciudad a la que sin duda, con los años, volveremos para redescubrir.

 
 
 

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