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Comentario de texto; Referendum

Oct 7, 2013
6 min read

Hola. Aqui os dejo un ejemplo del comentario de texto. Se trata del texto Referendum, de Enric Gonzalez.

Resumen.

Este articulo apareció en la revista digital Jotdown y viene firmado por el periodista Enric González. En él el autor expone brevemente su opinión acerca del referéndum sobre la independencia que en los últimos tiempos se viene reivindicando desde la sociedad y el gobierno catalán. En un tono ligeramente irónico con el que marca distancia con este tema tan dado a los exabruptos radicales, el autor afirma que carece de sentimientos patrióticos tanto hacia Cataluña como hacia España, pero que está a favor del referéndum por dos razones; la primera por la creencia (que reconoce que no está demostrada) de que los cambios son siempre posibles y pueden ser buenos, es decir, por progresismo. Y la segunda porque le parece una posibilidad fascinante (por infrecuente) la de poder elegir de donde se es. Pero a diferencia de las razones de los independentistas, el autor aboga por su derecho a ser extranjero, esto es, salirse del juego del nacionalismo,  las banderas y las patrias.

Nocion; referendum. 

Un referéndum es un mecanismo de consulta por el que la gente decide u opina (dependiendo de si es vinculante o no) sobre asuntos políticos de calado. Los referendos son un instrumento por tanto de democracia directa en un sistema donde son los políticos, y no el pueblo, quien toma las decisiones. Dado que en España (y a diferencia de otros países) solo ha habido dos referendos nacionales en las últimas tres décadas, hay que plantearse por qué hay tantas reticencias hacia esta herramienta. ¿Acaso no es verdad que la soberanía reside en el pueblo? ¿Por qué al pueblo no se le pregunta más?

La consulta sobre la independencia en Cataluña (lo que se llama últimamente “Derecho a decidir”) es un buen ejemplo de los problemas de la democracia popular. En primer lugar está el hecho de que, dado que se pretende cambiar una ley fundamental como es la Constitución, el referéndum es una especie de , una aporía legal que solo se puede solventar con buena voluntad política (como reconoce el texto). Aparte de esto, el referéndum plantea cuestiones formidables ¿Quién puede convocarlo? ¿Deben votar solo los catalanes o todos los españoles? ¿Cómo formular la pregunta de modo que no sesgue el resultado? ¿Cómo garantizar en la medida de lo posible que los votantes estén bien informados y voten juiciosamente, sin dejarse llevar por la propaganda de unos o las amenazas de otros? ¿Qué resultado se considera concluyente? ¿Cómo garantizar que las partes reconozcan el resultado? ¿Cómo conseguir aclarar qué es lo que vota la gente, exactamente?

Todas estas cuestiones son importantes y difíciles, pero no quita para que el autor esté a favor del referéndum. Tal vez, y como el final del articulo parece apuntar, porque paradojicamente el referéndum serviría para pasar páginas y socavar el nacionalismo, que utiliza los agravios de España como sempiterna disculpa y el espantajo de la independencia como arma reivindicativa. Finalmente, está el peligro de que el referéndum no sea más que un farol en el Juego de Tronos español.

Tema; la independencia de Cataluña

Hay muchas perspectivas de análisis posibles del tema del nacionalismo catalán y de los nacionalismos en general. Dado que el referéndum se propone para 2014 es pertinente hacer un análisis histórico, dado que ese año se cumple el tercer centenario de 1714, donde los nacionalistas catalanes marcan el inicio de su conflicto con España. El problema es que la historia siempre es reinterpretada a voluntad por los poderosos, de modo que aparece un relato distinto de los hechos desde el punto de vista del nacionalismo español y el catalán. Para los segundos 1714 es el año en que . Mas objetivo es decir que en esa fecha, y en el marco de la guerra de sucesión, los partidarios de los Borbones entraron en Barcelona, que apoyaba la dinastía de los Austrias, aboliendo las instituciones civiles catalanas. Más de un siglo después un movimiento cultural, la Renaixença, reivindico la cultura y la lengua catalana en el marco  del revival romántico-nacionalista que se vivía entonces en Europa. Los primeros intentos de dotar a Cataluña de instituciones propias de autogobierno se dieron a primeros de siglo, pero la dictadura de Franco abolió todas estas libertades en Cataluña y en toda España, y no fue sino hasta la llegada de la democracia que se restableció el autogobierno en forma de comunidad autónoma.

Un análisis sociológico del independentismo muestra que el apoyo político a la independencia de Cataluña es creciente, aunque no parece alcanzar una masa crítica. En las últimas encuestas que se han realizado sobre el tema los independentistas y los no independentistas se mueven alrededor del cincuenta por ciento. Aumenta la confusión al respecto el hecho de que los distintos partidos políticos (salvo ERC y PP) no exponen una opinión clara. CIU juega a la ambigüedad, en tanto el PSOE parece abogar últimamente por una España federal. Si nos atenemos a las elecciones generales y a las elecciones catalanas, parece que la división entre nacionalistas y no nacionalistas se resuelve en Cataluña en un empate.

En el aspecto ideológico los argumentos independentistas son variados. Uno de sus argumentos tradicionales es la defensa de la lengua y la cultura catalana. En las últimas décadas se han normalizado y fomentado ambas, aunque la ley Wert ha encendido los ánimos de los nacionalistas que defienden el modelo de enseñanza obligatoria en catalán.  Mas importante si cabe es el argumento económico; en un contexto de crisis, en Cataluña cala el mensaje de que merecen más dinero del que tienen y que son víctimas de un esto es, de un traslado de rentas desde una comunidad rica (como la suya) a comunidades pobres del resto de España. La pregunta que ha sugerido Artur Mas para el referéndum sugiere la imagen subyacente de Cataluña como un país pequeño, trabajador y prospero, al modo de Holanda, para el que su unión con el resto de España es una rémora. No parece que compartan este punto de vista las grandes empresas catalanas como La Caixa o Gas Natural, que tienen en España su principal mercado, y los empresarios catalanes ya han advertido que no ven con buenos ojos este proceso.  Pero el gobierno catalán ha jugado con éxito la carta de culpar al expolio fiscal y al de los problemas de Cataluña. En un contexto en el que las instituciones del Estado, (los políticos, la justicia, la monarquía… ) están en crisis, la tentación de irse de España (como dice Enric Gonzalez, de abandonar un barco que se hunde) es grande entre los catalanes (y no solo entre los catalanes; a mí también me gustaría ser canadiense)

Una idea que surge a menudo en estos debates es el referente sentimental de la pertenencia política. A menudo se oye decir a los independentistas que no quieren tener nacionalidad española porque no se sienten españoles, y ya está.  Según las encuestas un 30% de catalanes afirman sentirse solo catalanes, y un 2% solo españoles. El resto se sienten españoles y catalanes. El propio Enric Gonzalez parece afirmar en su texto que este sentimiento de pertenencia (salvo para los muy catalanes o los muy españoles) es para la gente común de allí, tan mestiza como en todos lados, una cuestión confusa y rara vez un motivo de orgullo para las personas sensatas, que nunca deberían reivindicar ser mejores que nadie por el simple motivo de haber nacido en un lugar u otro.

El argumento sentimental es bastante grato a los independentistas, puesto que parece definitivo; es común que digan que no quieren ser españoles porque no se sienten españoles y que no les pueden obligar que sientan lo que  no sienten y ya está. Este argumento parece incontestable, y ciertamente lo es, dado que se escapa a toda discusión racional.  Con razón se ha dicho que para ser nacionalista no hace falta haber leído un solo libro;  Si uno se define como liberal rápidamente se le pedirán explicaciones de qué clase de liberalismo profesa, en tanto que si se define como marxista se le someterá a examen acerca de la obra de Marx; en cambio si eres nacionalista solo necesitas apelar al “sentimiento”, como si el nacionalismo fuera la política “natural” de los hombres. Pero en primer lugar, y como señala el texto, esta la difícil (habría que decir imposible) tarea de definir en qué consiste ese “sentimiento”. ¿En qué consiste exactamente sentirse catalán o español? ¿En querer que ganen determinados equipos de futbol? ¿En sentirse identificado con ciertas manifestaciones folkloricas? ¿En sentirse orgulloso de cierto país?  (El texto de Enric Gonzalez arroja bastantes dudas sobre esto) Y en segundo lugar, si el nacionalismo es un sentimiento, ¿Como convertirlo en la base de la discusión política? Porque lo propio de la política es dar a la gente ocasión de elegir entre alternativas mejores y peores, pero solo desde una buena dosis de manipulación se puede defender que un sentimiento es mejor que otro; ¿Por qué sentirse catalán es bueno, mientras sentirse español es malo (o viceversa)? ¿Por qué agitar una estelada es progresista, mientras que agitar una bandera española es de fachas?  Me atrevería a afirmar que un buen español (o un buen catalán) es mas alguien que paga sus impuestos que alguien que agita una bandera.

… Y esta es tal vez la verdad que se quiere escamotear.


 
 
 

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