top of page

COLOSIO Y GALÁN: DE NACIONES HERMANAS, CON MUERTOS SIMILARES

Mar 25, 2019
5 min read

Más allá de los ritmos y el calor, México y Colombia son dos naciones que comparten sentimientos. Ambas han sido amedrentadas por el eco de la violencia organizada y son sus mandatarios quienes han dado parte, gracias a las recompensas ostentosas que deja la prohibición de la droga y el mercado sanguijuela.

Hoy en día series sobre narcotráfico han contribuido a romantizar la barbarie, se sabe que la dinámica de prohibición (en contra de una regulación legal) ha traído más muertes que cese de consumo de estupefacientes, pero tampoco hay excusa para el dolor que hoy se escurre de la piel de nuestros padres, hermanos, primos, amigos o conciudadanos, que se han topado o vivieron “el plata o plomo”; el néctar agrio del hierro y la sangre que nos han dejado los cárteles de la droga.

-Dios nos libre, fue lo primero que escuché de mi abuela cuando el Chapo Guzmán escapó de Puente Grande –Mi familia le debe mucho a Escobar, fue lo que me dijeron en la comuna 13 cuándo tuve la oportunidad de visitar Medellín. Narcocorridos, propaganda, llaveros, películas, series… Considero que no podemos juzgar la vida ajena (la experiencia es inherente a quien la vive) pero pasar por alto que el terrorismo ha consumido a nuestra tierra, a causa de los capos, no es menos agrio que el sabor del discurso policirquero que también nos ha martillado tanto.

Pueblos hermanos, la simbiosis latinoamericana ferviente. En México, el 23 de marzo de 1994, a Luis Donaldo Colosio le atravesaron el cráneo las balas del miedo político, su cuerpo sin vida fue entregado a la pantalla farandulera de una sensibilidad inexistente por el partido que mantuvo la dictadura perfecta en el país (el PRI). Seguramente por aquellas épocas el grupo Atlacomulco saboreó bajarleel candidato a Carlos Salinas de Gortari, quien, sin credibilidad electoral, reinaba y hacía cada vez más fuerte el vaivén del presidencialismo.

Hasta el día de hoy, son solo especulaciones lo que nos queda, los documentos oficiales llenos de inconsistencias nos mantienen morbosos (a pesar de lo que ha llegado a revelarse recientemente).

Tal vez sean casualidades, pero no son sino las inevitables casualidades las que ponen el cerebro a trabajar y a veces, coinciden en que – O los latinoamericanos vivimos el jugo del realismo mágico, o nos dejamos hacer tontos.

El grupo de Los Texas (leer artículo que se dejará a pie de página), fue una banda criminal conformada por varios narcotraficantes de peso ligero, que a principios de los 80 empezaron con actividades en Nuevo Laredo. Lo interesante, es que entre ellos tenían los nombres clave de “Águila Uno, Dos, Tres, sucesivamente” y que, por su parte, Aburto (el asesino oficial anunciado por las autoridades) en sus encuadernados se hacía llamar “Guerrero Águila”. Entre otras coincidencias, Colosio ya había tenido ciertos roces con miembros políticos que a su vez tenían nexos con este grupo delictivo, y entre las diversas modificaciones irregulares de su viaje a Tijuana, podemos darle vuelo a la cabeza y pensar que no todo pasa por el simple arte del azar.

Conflictos internos en el partido, Atlacomulco contra Salinas, descontento de las vacas gordas por las intenciones democráticas de Colosio -haiga sido como haiga sido, en este país las razones para tener un balazo en la cabeza, sobran, y no extrañaría que el narcotráfico, viendo afectado sus intereses (manifestados en los discursos de Luis Donaldo) hubiera contribuido en la fatalidad.

Queda preguntarnos: Entre los muñecos que se ofrecieron, ¿los narcotraficantes también movieron hilos?

Entre lo hoy sabido, no cabe duda que los intereses políticos eran evidentes. El discurso de Colosio levantó el alma de los mexicanos y a pesar de la incertidumbre que hoy ronda (si hubiera cumplido con sus ideales democráticos o en su caso, seguido la línea salinista), solo podremos homenajear otro mesías perdido; la costumbre del mexicano de crear héroes con boca suelta, pero puño flaco.

Bien, ¿será que la hermandad latina involucra morir de formas similares? Pues, ahora que recientemente en México se consagra el natalicio de Luis Donaldo Colosio, sería bueno hablar de quien, tal parece, fue cortado por la misma tijera en el país de Colombia.

Luis Carlos Galán Sarmiento,nació en Bucaramanga el 29 de septiembre de 1943. Fue abogado, economista, periodista y político, candidato a la presidencia de Colombia en 1982 por el Nuevo Liberalismo, movimiento político fundado por él y que disuelve con su regreso al  Partido Liberal.

Magnicidio –Mataron no solo al presente, sino también al futuro del País- esas fueron las palabras que el Expresidente Misael Pastrana soltó, un 18 de agosto del año 1989, al enterarse que el candidato a la presidencia de Colombia, Luis Carlos Galán, había sido abatido y con ello, abatidos los sentimientos que el pueblo denotaba a las puertas del siglo XXI, que se abrían con terror y humor agrio, gracias al gatillo del narco.

Luis Carlos Galán no sería el primero en morir a costa de los caprichos de Escobar, pero sin duda alguna, marcaría brecha y con ello, el capo de la droga más famoso del mundo, coronaría una vez más, haciéndole saber a todo el país que ni un candidato a la presidencia nacional estaba a salvo de sus sicarios.

Atento de recibir varias amenazas (que sucedieron a partir del 23 de julio), posterior a un día de la convención liberal en que se desarrolló el mecanismo de consulta popular para elegir al candidato presidencial por el Partido Liberal, Galán salió librado de un atentado que no llegó a consumarse en Medellín el 4 de agosto de 1989, cuando se disponía a dar una conferencia en la Universidad de Antioquia.

El 18 de agosto en el atentado que sí se ocurre, a poco tiempo de iniciar su discurso en Soacha, fue abatido por hombres de Escobar, en un evento público electoral.

El tiempo alcanzó para llevarlo con vida hasta el hospital de Kennedy en Bogotá, pero a pesar de los esfuerzos médicos, no soportó.

Recientemente, Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye (mano derecha de Escobar), declaró en el periódico Semana, “Así matamos a Galán”:

“Pasaron los años y en las elecciones de 1990 Galán estaba aspirando a la Presidencia. Las encuestas lo daban como seguro ganador. Escobar se asustó ya que los Extraditables llevaban varios años intimidando al país para la caída de la extradición y estaban esperanzados en un gobierno flexible que diera fin a la extradición. Si llegaba a ser Presidente Galán esto iba a ser imposible…”.“Estando en furor la campaña a la presidencia de Galán, Escobar mandó a llamar a Rodríguez Gacha, el Mexicano. Se reunieron en el Magdalena Medio en una finca del Mexicano. (…) Yo asistí a esa reunión para dar mi opinión de qué forma se podía llevar a cabo el atentado buscando la muerte de Galán. A él le gustaba que yo oyera todo por si más adelante había algún mal entendido…”. (…). 

“Después de la muerte del doctor Galán supe que el que había disparado directamente había sido Rueda Rocha. (…) El que me contó eso fue Pablo Escobar. Él tuvo un contacto con Rueda Rocha por carta, por intermedio de Hernando Henao ‘HH’. quien después fue dado de baja por el Bloque de Búsqueda”.

Incluso entre criminales, la unión fraterna de las naciones latinoamericanas de México y Colombia, se hace presente.

A pesar de que el acontecimiento se le reconoció abiertamente a Pablo Escobar, no cabe duda que al igual que en México con el discurso de Colosio, el Nuevo Liberalismo comandado por Galán, ponía a sudar a más de un politiquillo en la cúpula colombiana. Hace poco, La Corte Suprema de justicia de Colombia condenó al exdirector del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), el general retirado Miguel Maza Márquez, a 30 años de cárcel por el asesinato de Luis Carlos Galán. Según esto, siendo que colaboró en una alianza criminal entre varios bandos: el Cartel de Medellín, Cartel de Cali y los paramilitares del Magdalena Medio.

Los cabos seguirán sueltos, las cabezas seguirán volando por nuestros países. Ya sea entre candidatos que nos dejen en incertidumbre o en las olas de Narcotráfico, que como vemos, terminan por ser hermanas también.

México y Colombia, parceros y weyes; naciones íntimas, con muertos similares.

-Fósforo III

 
 
 

Comments


bottom of page