Carta de Manuel Hernández (mexicano) a María Pavira (venezolana)
Esta carta la escribí luego de la profunda molestia que ocasionó en mí el siguiente video, difundido con virulencia en las redes sociales: http://www.youtube.com/watch?v=A00mbHAIDnU
Aquí mi respuesta.
Hola María. Me parece lamentable la situación que expones en tu video. Tuve la oportunidad de visitar tu país en diciembre de 2007, justo en la época del referéndum constitucional que perdió Chávez en las urnas, un acontecimiento histórico. Es triste lo divididos que están los venezolanos. Los simpatizantes de Chávez lo idolatran como si se tratara de un mesías. La oposición lo odia como si fuera el peor tirano que pudiera existir. En lo personal, ambas percepciones me parecen desproporcionadas. Desde luego hay que condenar el carácter autoritario de Chávez, pero bueno, creo que también sería mezquino no reconocerle algunos logros, como haber conseguido una distribución más equitativa de la riqueza (y no lo digo yo, lo dicen cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), organismo que incluso pone a Venezuela como ejemplo a seguir en combate a la desigualdad (véase el siguiente link: http://www.youtube.com/watch?v=lrr02natTBM). Una tendencia de frenar la creciente brecha entre ricos y pobres que se repite en países con gobiernos de izquierda, contrario a lo que ocurre en México, donde la desigualdad crece de forma alarmante, según datos no sólo de la CEPAL, sino del mismo gobierno mexicano:
Pero bueno, esas son cosas que deberán resolver los venezolanos. Lo que me parece grave e irresponsable, son los paralelismos que planteas entre Chávez y Andrés Manuel López Obrador sin tomar en cuenta los matices que existen entre ambos personajes: Chávez es un militar, López Obrador es un civil. Chávez ha recurrido al golpe de estado como alternativa; López Obrador la movilización social (pacífica). La formación ideológica de Chávez es el marxismo; López Obrador es un liberal. Tu carta también omite diferencias profundas en el contexto histórico-político de Venezuela y México. Un caso concreto: el modelo de partido hegemónico y el autoritarismo que representa hoy el PSUV en Venezuela es justo lo que se intenta evitar en México con el regreso del PRI. Pero bueno, como olvidaste poner en contexto esos datos por eso sentí la necesidad de recordártelos por si planeas una reedición de tu carta-video.
Aprovecho la ocasión para platicarte un poco de cómo andan las cosas en este mi amado (y apedreado) México. Resulta que la economía lleva estancada 30 años. El proyecto neoliberal que nos vendieron como la solución a todos nuestros problemas simple y sencillamente no ha funcionado. En los 90 fuimos uno de los primeros países en firmar un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá. Sonaba muy bien, a decir de algunos políticos que hacían eco de este proyecto económico-político ideado en Washington, pero resultó todo lo contrario. El libre comercio resultó ser no sólo una gran mentira, sino también un pretexto ideal para iniciar un proceso de privatización sin precedentes en la historia de este país. Hoy, los datos indican que el 25% del territorio nacional ha sido concesionado a empresas mineras (la mayoría extranjeras) para la explotación de minerales aún a pesar de causar serios desastres tanto ambientales como humanos con la complicidad del gobierno. También se desmantelaron empresas públicas de las cuales dependía la soberanía alimentaria de los mexicanos (Pronase y Conasupo) para que las grandes empresas trasnacionales controlen el mercado de los alimentos. Ahora importamos alimentos básicos como maíz, arroz o frijol, que bien se pudieran producir en el país pero que resulta imposible ante los precios que ofrece el mercado estadounidense. Algo similar pasa con otros secotres, como el de servicios, donde tiendas como Walmart han aprovechado la corrupción de los gobiernos mexicanos para fortalecer su monopolio. También se privatizó una empresa pública como Teléfonos de México con la promesa de que eso ayudaría a mejorar el servicio. Ahora pagamos una de las tarifas telefónicas más altas del mundo, pero presumimos tener al hombre más rico del planeta, Carlos Slim, con una fortuna de 79 mil millones de dólares. Un dato que contrasta terriblemente con los 12 millones de mexicanos que viven en condiciones de pobreza extrema.
Fíjate que el abuso llegó a tal nivel que cuando los bancos quebraron por sus malos manejos, los mexicanos tuvimos que endeudarnos de por vida para rescatar a bancos que terminaron vendiéndose a inversionistas extranjeros. Y de paso, algunos corruptos privilegiados por el sistema amasaran tremendas fortunas. Fue así como se creó el llamado Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), el mayor robo en la historia de este país, avalado por los partidos de la derecha (PRI y PAN). A pesar de que cada año pagamos más de 30 mil millones de pesos, sólo por concepto de intereses, en 2010 el Instituto para el Ahorro Bancario tenía una deuda de 1 billón 300 mil pesos, con lo cual terminaremos de pagar el chistecito (sin bien nos va) dentro de 70 años. Lo peor es que esta deuda la van a seguir pagando mis hijos y los hijos de muchos mexicanos más que ni siquiera han nacido.
Pero no sólo eso. En 2006, la descomposición política llegó a niveles tales, que incluso se declaró ganador de la elección presidencial a un candidato cuya victoria siempre estuvo en entre dicho, según juzgó la Suprema Corte de Justicia de la Nación, cuyos magistrados determinaron que, efectivamente, la intervención del presidente en turno, Vicente Fox, y algunos organismos empresariales fueron determinantes en el proceso. Sin embargo, esto no impidió que Felipe Calderón asumiera la presidencia aún cuando dichas irregularidades eran suficientes para modificar el resultado de la elección, dado el corto margen de diferencia, de apenas un 0.56% de los votos. Este antecedente, aunado al crecimiento sin control de las bandas criminales, provocó una crisis política sin precedentes en la historia del país que a la fecha ha arrojado al menos 60 mil muertos en menos de seis años y un sinnúmero de desaparecidos. La gente del norte, por ejemplo, ya no puede salir de sus casas sin temor de que ser asesinados por grupos criminales que hoy gobiernan estados en la frontera norte de México. De ahí que muchos especialistas hablen de la existencia de narcoestados como Tamaulipas. Y el grado de violencia imperante hoy en día en todo el país no puede entenderse sin un proceso gradual de descomposición social, política y económica que explica el escenario actual en el que nos encontramos.
¿No te parece grave todo esto? ¿No amerita esto un cambio? Decía Einstein que era estúpido hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados distintos. El problema es que en México esta estupidez es una epidemia que se repite cada seis años, cuando los grupos de poder beneficiados por el régimen se sienten amenazados y utilizan el miedo como instrumento de control. Un miedo que se alimenta de videos como el tuyo, en el que comparas a Chávez con López Obrador sin hacer un análisis más completo. Lamento decirte que por todo este contexto, tu video está siendo utilizado para alimentar el miedo de la gente y tratar de mantener intactas las estructura de dominación que existen en México con la manipulación informativa de los grandes consorcios mediáticos, reformas legales impulsadas por partidos políticos que atentan contra el interés público y un sistema judicial sumamente eficaz para perseguir a los disidentes y exonerar a los criminales que operan al amparo de la corrupción.
Estas en todo tu derecho de manifestar tu opinión como mejor te parezca. Yo estoy en mi derecho de manifestarme respetuosamente por la manera en que tu video promueve el miedo y la desinformación. Por ello es necesario hacer estas aclaraciones ante la clara ausencia de un sentido crítico que nos ayude a descifrar la realidad sin prejuicios y exageraciones vagas que resultan terriblemente efectivas en estos tiempos electorales para que las cúpulas impongan un gobierno autoritario como el que afirmas, existe en tu país. Todo cambio implica un riesgo, pero no por ello podemos permitir que las cosas sigan igual cuando es evidente que las cosas no han funcionado. No podemos permitir que sea el miedo el que gobierne esta patria de todos contra todos, donde se incubó durante años un odio profundo que hoy estalla en diversas manifestaciones de violencia. Por supuesto que López Obrador tiene sus propios defectos y habremos de tomarlo en cuenta a la hora de votar (o no) por él, pero no podemos juzgarlo por las acciones de Chávez.
Espero que la exposición de mis argumentos en esta carta contribuya aunque sea un poco a terminar con los prejuicios absurdos que sólo generan daño.
Te mando un afectuoso abrazo.
Manuel Hernández Borbolla

.png)




Comments