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Berlín XV. Día 5 II: Desde la Siegensäule hasta el Monumento al Holocausto

Dec 26, 2019
7 min read

Una vez en Hansaplatz, caminamos hasta la Siegensäule, la Columna de la Victoria.

Fue construida entre 1864 y 1873 para conmemorar la victoria de Prusia (en alianza con el Imperio Austriaco) sobre Dinamarca en la Guerra de los Ducados. No obstante, ya que para su inauguración en 1874 Prusia había ganado también la Guerra de las Siete Semanas contra el Imperio Austriaco y la Guerra franco-prusiana contra el Imperio de Napoleón III, se incorporaron detalles de estas contiendas también en otros dos segmentos. Después, durante el III Reich (1838-39) Hitler ordenó añadir un cuarto tambor que recordara la victoria en la Batalla de Francia.

En la base se hallan los cañones que fueron requisados al ejército de Napoleón. Y la columna queda coronada por una escultura de la diosa Victoria realizada en bronce de 8.3 metros de altura y 35 toneladas de peso. Porta una corona de laurel, un casco adornado con un águila, y el símbolo de la Cruz de Hierro.

Protegida como monumento nacional, se erige en la glorieta Großer Stern (Gran estrella), que une cinco grandes avenidas de Berlín: Spreeweg, Altonaer St., Calle del 17 de Junio (que ensanchó Hitler para sus desfiles), Hofjägerallee y la Bundestraße, que nos conduce al Reichstag. No obstante, no siempre ha estado ahí, ya que originalmente se colocó frente al Reichstag. Fueron los nazis quienes la trasladaron.

Los franceses quisieron dinamitarla tras la II Guerra Mundial pero los británicos y estadounidenses se opusieron. No obstante, se llevaron los relieves relacionados con la guerra contra Napoleón. Se ve que tenían dolido el orgullo patrio.

Se puede subir a la plataforma superior, desde donde se puede obtener una vista 360º de la ciudad. Eso sí, hay que prepararse para hacer a pata los 285 escalones.

Seguimos nuestra ruta hacia el Reichstag y, de nuevo, para no recorrer un par de kilómetros por un parque desangelado, esperamos al autobús en una parada cercana. Ya que teníamos el abono, íbamos a amortizarlo. Aunque la verdad es que se hizo de rogar y tardó bastante en llegar.

Haciendo el recorrido en transporte público y no a pie, nos saltamos el inmenso Memorial a los Soldados Soviéticos que hay casi llegando al Reichstag. Dos tanques T-34, los primeros que entraron en la ciudad en 1945, flanquean la estatua en bronce de un soldado soviético con la escopeta al hombro. Tras él se disponen numerosas columnas en las que se recuerdan los nombres de los 2.000 soldados del Ejército Rojo caídos el 17 de Junio de 1945. Teníamos opción de retroceder desde la parada del Reichstag, pues no queda muy lejos, pero preferimos recorrer la zona del Band des Bundes, algo así como el Distrito Federal. En él se encuentran el Bundeskanzleramt, la Jakob-Kaiser-Haus, la Paul-Löbe Haus y la Marie-Elisabeth-Lüders Haus. Bajo tierra, todos estos edificios quedan conectados por un túnel con el Reichstag. Por la superficie se puede cruzar por dos puentes.

El Bundeskanzleramt es el edificio de la Cancillería Federal Alemana, diseñado por los arquitectos locales Berlín Axel Schultes y Charlotte Frank durante el mandato del canciller Helmut Kohl. Inaugurado en 1997 tiene un exterior moderno, en gran parte acristalado. Su parte central está dedicada a un aspecto más de representación. Así, es donde se recibe a los invitados, donde se encuentran la sala de conferencias internacional, las cabinas de intérpretes y salas de control, la cocina, la bodega, el Gran Salón para recepciones y banquetes, así como la oficina del Ministro de Estado, la del Canciller, del Jefe de la Cancillería, la del Ministro de Cultura, la Secretaría y un apartamento para el canciller entre otras dependencias.

En sus alas laterales se localizan las 300 oficinas de 20 m² cada una donde trabajan los funcionarios. Allí cuentan con una cantina y una comisaría de policía. Sin embargo, se les ha debido quedar pequeño, pues están planeando una nueva extensión (que comenzará en 2023 y se prevé que finalice en 2028) con otras 400 nuevas oficinas además de otra cantina y una guardería. El helipuerto, que se localiza en el parque, está previsto que se coloque en el techo del edificio.

La Jakob-Kaiser-Haus fue completada en 2002 y ofrece espacio para la Sociedad Parlamentaria Alemana y el Bundestag en ocasiones representativas. Alberga el 60% de las oficinas de diputados, las salas de trabajo de los vicepresidentes, las del Consejo Federal y el Gobierno Federal así como las salas de reuniones para las comisiones de investigación. También acoge las salas de medios del Bundestag.

La Paul-Löbe Haus, nombrado en honor al último presidente demócrata de la República de Weimar, es un edificio de ocho pisos que mide alrededor de 200 metros de largo y 102 metros de ancho. Está destinado, en su mayor parte a tres áreas de trabajo del Bundestag alemán: comités, relaciones públicas y atención central al visitante. Alberga alrededor de 1.000 oficinas y más de 20 salas de reuniones.

Inaugurado en 2001, se caracteriza por su interior abierto y sus fachadas transparentes, un símbolo de que los ciudadanos pueden ver el trabajo de los representantes del pueblo.

Queda unido por un puente peatonal con la Marie-Elisabeth-Lüders-Haus, edificio inaugurado en diciembre de 2003 en el que también predomina la transparencia y el juego con la luz. Cuenta con una importante biblioteca parlamentaria, con documentación de prensa y el archivo. Además es un centro de servicio científico para los miembros del parlamento.

Esta construcción también se va a ampliar, construyendo una torre de 36 metros de altura que albergará 300 nuevas oficinas y una cantina con 50 asientos interiores y 150 asientos al aire libre a orillas del Spree. También se creará un área de entrada representativa en Luisenstraße.

Como aún era pronto para nuestra cita en el Reichstag continuamos hasta la Plaza de París, una de las más distintivas de Berlín. Data de 1734 y en apenas un año ya estaba rodeada por palacios barrocos. Esto, unido a que Unter den Linden acababa aquí, le hizo ganar relevancia sobre otras plazas de la ciudad.

Hoy marca el centro de la ciudad, entre la mencionada Unter den Linden y el Tiergarten, de donde veníamos. Pero sobre todo es conocida por la Brandenburger Tor, la Puerta de Brandeburgo.

Construida entre 1788 y 1791 según los planes de Carl Gotthard Langhans, mide 26 metros de altura, 65.5 metros de ancho y 11 de longitud. Con un estilo neoclásico temprano, recuerda a los propileos de la Acrópolis de Atenas. Cuenta con cinco zonas de paso divididas por seis columnas dóricas, siendo el espacio central el más ancho de todos y por donde solo podía pasar la familia real y sus invitados. A sus extremos cuenta con dos puertas menores y tras eliminar la muralla de la ciudad en 1868, se le añadieron dos pórticos mayores.

Queda coronada por una escultura realizada en cobre de unos 5 metros de alto, en la que la diosa Victoria montada en una cuadriga tirada por cuatro caballos se dirige a la ciudad, dirección Este. Esta escultura fue tomada en 1806 como botín de guerra por Napoleón y expuesta en el Louvre, pero fue recuperada en 1814 por las tropas del general Blücher. Tras volver a Berlín fue restaurada e incorporó una cruz de hierro prusiana. Tras la II Guerra Mundial fue rehecha de nuevo recuperando los moldes originales, sin embargo, esta vez se eliminó el águila y la cruz porque se consideraban símbolos del militarismo alemán. Tras la reunificación tuvo que ser de nuevo restaurada y volvió a incorporar el águila y la cruz.

La puerta quedó en tierra de nadie cuando se levantó el muro, tan solo podían acercarse guardas de frontera e invitados especiales de la RDA. En 1989 paradógicamente se convirtió en el símbolo de la reunificación y uno de los principales emblemas de la ciudad. Fue completamente restaurada entre 2001 y 2002, momento en que se cerró al tráfico, incluidos autobuses y taxis.

A un lado queda la Embajada de Francia, y al otro la de Estados Unidos y el famoso Hotel Adlon, donde se alojan personalidades como la Reina de Inglaterra cuando acuden a la ciudad (o Michael Jackson cuando asomó a su hijo por el balcón y casi se le cae).

Entre la Embajada de EEUU y el Adlon se encuentra el edificio del DZ Bank, en cuyo vestíbulo se halla la Cola de Ballena de Frank Gehry, autor del Pabellón Jay Pritzker, del Museo Guggenheim de Bilbao, de la Casa Danzante de Praga o de la Sala de Conciertos Walt Disney en Los Ángeles. También diseñó el edificio del banco, sin embargo, en su exterior no pudo seguir su estética arquitectónica tan característica, ya que había las estrictas normas de remodelación urbanística de la plaza tras la reunificación estipulaban que las fachadas debían ser austeras con ventanas verticales. El arquitecto decidió entonces reservar su toque personal en el interior y creó un auditorio para conferencias de casi 30 metros de largo y 12 metros de altura, cubierto por una original estructura de vidrio.

Según el propio arquitecto la ballena representa el movimiento, algo que siempre quiere expresar en sus edificios.

Tras bordear la plaza, continuamos al Denkmal für die ermordeten Juden Europas, también conocido como Monumento Conmemorativo del Holocausto.

Construido entre 2003 y 2005 por el arquitecto judío Peter Eisenman, consta de 2.711 bloques de hormigón de diferentes tamaños en un espacio de 19.000 metros cuadrados. Los laberínticos pasillos por un suelo con ondulaciones representan la desorientación y confusión de las víctimas del genocidio.

Bajo el monumento hay un centro de visitantes gratuito con exposiciones sobre el Holocausto y que recoge el nombre de todas las víctimas.

Aunque es un espacio para la reflexión, parece que hoy en día ha perdido su significado, o que mucha gente no es consciente de dónde se halla, pues cada vez es más común encontrarse con gente correteando, jugando a esconderse o posando para fotos frívolas en redes sociales. Ya hace unos años el artista israelí Shahak Shapira recogió bastantes ejemplos y las combinó con imágenes de campos de concentración para concienciar sobre ello.

Como curiosidad, a unos minutos andando se encontraba el búnker en que se suicidó Hitler. Hoy es un aparcamiento.

Ahora sí se acercaba nuestra cita en el Reichstag, por lo que buscamos un sitio por los alrededores donde comer algo rápido. No fue fácil, pues sobre todo había restaurantes, y no teníamos tiempo para sentarnos. Al final acabamos comprando unos bocadillos en Bäcker Wiedemann, una panadería de la Plaza de París, y nos los comimos de camino.

 
 
 

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