top of page

Belleza

Oct 29, 2019
1 min read

Apenas y recuerdo a que sabía la tristeza.

Hace mucho tiempo que la lluvia dejó de gobernar mis pasos taciturnos por este mundo caníbal.

Yo procuro la belleza en todas sus formas.

La miro aparecer por doquier, en la calle mojada o la soledad de un motel de paso, la miro entre los escombros de un país convaleciente y en la curvatura imposible de una mujer obscena.

Yo procuro la belleza y por ello sonrío, auqnue la alegría sea una cosa anticuada, tan pasada de moda.

Miro el espejo y el tiempo avanza en reversa.

Solo quedan los ecos petrificados de la mortal carnicería, tan doloridamente innecesaria.

¿A dónde migraron tus sueños descalzos?

¿A dónde naufragaron tus ganas de morder, el tracto dulce de tus labios empolvados?

Eras una musaraña y yo no me había dado cuenta: diminuta y feroz, tan irascible.

Por la luna desfilaron los rojos hervores del desasosiego, la sed del que ama, las fiebres de quien se ha acostumbrado a pernoctar dentro de otro cuerpo.

Y por ello sonrío, pues he aprendido la dura lección del que vuela: nada es para siempre, ni siquiera la muerte.

Fuimos un ardor en el aire, efímeramente tan eterno, un chasquido del fuego retozando en la oscuridad.

Algún día mis hojas muertas habrán de volver a soñar en las intermitencias de otra boca. ::.

 
 
 

Comments


bottom of page