top of page

AUTISMO Y ACOSO ESCOLAR (I)

Nov 2, 2023
3 min read

(Día mundial mundial contra la violencia y el acoso escolar)

En este momento es seguro que un solitario niño se esconde bajo las escaleras en el patio de una escuela, esperando a que se termine el recreo antes que lo encuentren los «niños malos» que siempre lo fastidian porque habla raro.

Es seguro que, en una universidad, un estudiante que luchó por entrar a la carrera que siempre anheló, esté a punto de desertar porque un docente lo ridiculiza frente a sus compañeros por sus preguntas recurrentes y sus aportes que «nadie le pidió».

Es seguro que una niña, a la que se le ocurrió el invento más extraordinario para la feria de la ciencia, no lo pudo exponer porque la norma del colegio decía que debía presentarlo en grupo y ella prefiere trabajar en solitario, lo prefiere desde que vio lo crueles que pueden ser los otros chicos con mentes entusiastas como la de ella.

Es seguro que un adolescente se encuentra en su casa sintiendo odio por el mundo que no lo acepta y por el mismo y sus rarezas, para él la escuela es un lugar donde se aprende, no un lugar del que se tenga que defender.

Es seguro que una familia lleva meses tramitando una querella legal para lograr justicia por la violencia que sufrió su hijo en su salón de clases, ante la mirada pasiva e indiferente de maestros que creyeron que esas son cosas «normales» en las escuelas. La agresión sigue en sus redes sociales.

En este momento, es seguro que un chico teme entrar a su colegio y se escabulle por las calles para evadir la jornada, no quiere tener que volver a lidiar con la humillación, la soledad y el miedo. Se siente solo frente a idiots a los que no les hizo nada pero que desde el primer día no lo han dejado en paz. Sus padres no saben nada.

En este momento un director de escuela menosprecia las quejas de un alumno, quien harto de sus compañeros y sus bromas crueles, decide denunciarlos.

En este momento es seguro que miles de chicos pierden su año porque no tuvieron garantías para volver a la escuela, miles desertan agobiados por el acoso, miles continúan con una conmovedora valentía aun sabiendo lo que tendrán que soportar cada minuto de su jornada.

Esta narración puede sonar muy dramática, pero es real y cada una de las descripciones le ha sucedido a un niño, niña, joven autista. Al ser una condición invisible se les toma por tontos, raros, torpes y se vuelven vulnerables al instinto destructivo de algunas personas.

Pero no es necesario que las acciones sean tan evidentes. Hay «micromaltratos» imperceptibles que se ignoran, que se naturalizan dentro de la cotidianidad de la «convivencia», dentro de ese «que sepa que el mundo no siempre es amable».

Las escuelas por décadas han justificado el maltrato, las familias de los matratadores no asumen su responsabilidad y la sociedad alega que si no les gusta la rudeza de la escuela, los envíen a «sitios para ellos».

La escuela se conviritió en el lugar más peligroso para una persona autista. Si este no es tu caso, eres ese 0.000001% de afortunados y lamentablemente debes elegir un bando, el correcto, el bando donde están quienes siguen luchando por el derecho a educarse, a convivir, a experimentar una etapa de sus vidas sin la hostilidad que parece norma.

Muchas vidas de personas autistas con mucho potencial se comienzan a opacar desde la escuela. En este momento, justo eso está sucediendo, aunque haya campañas de sensibilización, porque no se trata de inclusión o de estrategias, se trata de respeto y humanidad. Escasos en este tiempo.

En el caso de mi hijo, fueron los y las directoras de escuelas los más crueles obstáculos en su camino. Son tan intocables como insensibles. Haciendo la salvedad, porque seguramente debe haber gente buena, seguramente.

 
 
 

Comments


bottom of page