AUTISMO… COMPLICIDAD CON NUESTROS HIJOS.

Sebastián asiste a su clase de natación junto con otros cinco compañeros de su misma edad. El agua es su elemento. Se alista rápidamente con su bañador y su gorro protector, toma su toalla y de repente anuncia el instructor que la sesión se cancela porque otro grupo se les adelantó y les quitó arbitrariamente el turno. Todos desilusionados retornan a los vestidores, todos menos mi hijo. Mientras el instructor discute con el encargado de la piscina, Sebastián me mira con esos ojos de “dime que sí”. Ya conozco esa actitud…y en una silenciosa conversación de miradas cómplices sale a correr y de un épico salto se apropia de la piscina. No tarda en escucharse el silbato del salvavidas, y ,sabiendo que es un ruido que lo puede alterar como nada en el mundo, me atravieso e intento detener el frenético ruido.
—Shhhhh!!! Dale un momento, yo me responsabilizo— le tranquilizo mientras me atravieso casi al borde de la piscina.
El instructor conoce la rebeldía de Sebastián y tranquiliza al salvavidas con una señal de su mano como diciendo “¡déjalo!” aun sabiendo la sanción que le puede costar. Por fortuna esta vez ganamos y los otros niños que observaban a su compañero chapotear en el agua se unen a la algarabía.
Esta es una de las tantas historias de complicidad que he vivido con mi hijo. Por ello me han tachado de irresponsable, de negligente, de laxa con la disciplina de un chico que debe obedecer como sea, cuando sea. “Estás echándolo a perder” me dicen “El autismo debe tener límites no pueden hacer lo que se les venga en gana.”
LIMITES Y NORMAS: TOTALMENTE DE ACUERDO!!
Pero si queremos que sean flexibles, seámoslo nosotros también. ¿Porqué a una persona normal se le dan ciertas licencias y a una persona con una diversidad cognitiva se le limita tanto?
Con mi hijo hemos sido cómplices en muchas situaciones. Cuando no quiere estar en un lugar, cuando no quiere hacer alguna actividad o simplemente cuando quiere lanzarse por un tobogán en el parque infantil.
La vida es ya suficientemente difícil como para decirles NO y ALTO cada tres pasos. Y es que si vas a andar por el mundo con un hijo que será el centro de atención quieras o no, lo que te permitirá sobrevivir será el que te importe un #$%& lo que digan los demás. Eres su cómplice y sonríes en medio de las miradas de desaprobación o de juicio.
Total, como dijo Marilyn: “La imperfección es belleza, la locura es genialidad, y es mejor ser absolutamente ridículos que absolutamente aburridos.

.png)




Comments