AULA TOMADA- ¿EL GOBIERNO DE COLOMBIA GUSTA DE EDUCAR A LOS POBRES?
Como en toda Carta Magna liberal y latinoamericana, en el artículo 67 de la Constitución Política de Colombia se hace mención al derecho a la educación, versando, de igual manera, que este es un medio para el desarrollo del país y que ha de otorgarse a toda la población de manera gratuita, con calidad, etc…
Pero con tan solo el 33% de los niños menores de seis años recibiendo educación básica y contando que de cada cien alumnos que inician la primaria, apenas el 39% logran culminar el bachillerato, podemos concluir en que no, la única forma de tener garantizada la educación en Colombia, es haber nacido en una familia acaudalada, de contactos o, por mera suerte, haberte sacado la lotería.
Ahora bien, la problemática a cerca del presupuesto para la educación superior colombiana, tiene una cantidad de directrices bastante amplia. Es decir, por una parte tenemos el déficit que acumula la universidad pública (para finales del 2018 llegando a un aproximado de 80.000 millones de pesos colombianos) generando que antes de terminar el año ya se recurra a ocupar los recursos destinados para el siguiente y, por otra parte, el ser Pilo Paga, el cual es un programa implementado a partir del año 2014, en colaboración con el Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior (ICETEX).
El Pilo Paga hasta la fecha, es la política pública que sustenta la frágil oportunidad de ser universitario en Colombia (al menos para los estratos más vulnerables) sin embargo, la problemática está en los intereses y a su vez, la capitalización de los intereses otorgados por el ICETEX, los cuales, y a petición de estudiantes que pertenecen también a universidades privadas, estos por ser destinados a la educación, no deberían tenerlos. Si bien el apoyo es necesario, ¿cuánto cuesta a futuro terminar tus estudios en una universidad privada? ¿Hay otra opción que no sea obligarte a una deuda enorme, antes de siquiera tener un trabajo?
Luego está el asunto de las marchas y los paros universitarios. En esto los bandos están bien divididos, porque nadie puede negar que la educación en Colombia tiene sus problemitas, pero tal parece que exigir un derecho fundamental y el respeto a la libertad de expresión, no tiene tanta importancia como para no motivar la unión entera de la población.
En un país donde se colocan trabas y las oportunidades para acceder al conocimiento, disminuyen, no es una simple ilusión lo que se le roba al pueblo, sino el futuro entero…
Dentro de la Universidad Nacional tuve la oportunidad de fraternizar con varios estudiantes, algunos de ellos habían sido compañeros míos durante mi estancia de investigación y otros, por azares de la vida, nuevos compañeros de lucha. Son grandes los problemas a los que se enfrentan y aún más los que vienen, pero no todo está perdido. Tienen con qué…
Sin poder compartir más que mi palabra y solidaridad, les recuerdo que no están solos.
¿Qué tanto gusta Colombia de educar a los pobres? Tal vez eso es lo que se deba resolver.
– Fósforo III

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