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Almirante Contrabandeiras

Dec 20, 2008
2 min read
Por Rodolfo Mier Luzio

Por Rodolfo Mier Luzio

Por más que las poses de soberbia del Ministro de la Presidencia que, de pronto se vio cargado de poder, quieran desvirtuar o minimizar su participación en un gigantesco contrabando, nada menos que de 33 camiones, al extremo de declarar con mirada torva y seriedad de “Dignatario de Estado” que “no se someterá a investigación alguna ni aceptará juicio en su contra”. Aunque el Almirante Bandeiras, Comandante del Comando Conjunto en Pando, trate de mantener una especie de silencio cómplice, declarando en privado ante la comisión del Congreso que investiga este hecho, cuando cualquier actuación en esa instancia debiera ser pública, sigue involucrado en este escándalo que hizo temblar los cimientos del gobierno. Por más que el Presidente se enoje y declare una guerra a la prensa boliviana por haber denunciado un hecho irregular que tiene sanciones civiles y penales para quienes resulten responsables del delito de contrabando, al que se comprometió, públicamente, combatir. No se puede negar que desde las más altas esferas gubernamentales se manejan “políticamente” verdaderos hechos de corrupción, justamente por la presión de movimientos sociales ahora asentados en Puerto Evo, principal bastión del contrabando del país. No puede ni debiera haber ningún tipo de “negociación” con quienes se hacen llamar gremiales o comerciantes, cuando en los hechos son contrabandistas, simples delincuentes ante la ley; menos, permitir que éstos accedan con tanta facilidad al Palacio de Gobierno para que se les permita cumplir sus propósitos ilícitos. El hecho del contrabando, denunciado por el ex jefe aduanero, debe tomarse con responsabilidad y ser motivo de una investigación seria por parte de la comisión congresal. El mismo gobierno debiera estar interesado en que se esclarezcan esos hechos que comprometen la seriedad de su gestión; eso, si es que en verdad no existieron interferencias políticas en la tarea técnica de recaudación aduanera que derivaron en un hecho tipificado de delito de contrabando por la Ley de Aduanas. Quiero ser sincero al expresar que todo lo que la prensa dice respecto a este escándalo, que salpica al entorno más próximo del Presidente, o causa serios enojos o simplemente es ignorado por los involucrados, que se han puesto una coraza de impunidad fabricada, seguramente, por la señora Canedo. De manera que ya nada importa y lo que decimos caerá, irremediablemente, en saco roto. Por eso, es preferible tomarlo con humor, más aún en estas fechas en que la mente de los ciudadanos está centrada en las fiestas de fin de año, y dejar de gastar tinta en cosas que parecen que quedarán en el olvido, o estarán dormidas como expedientes en el Tribunal Constitucional. Una pauta de que eso sucederá, nos la dio el Almirante Bandeiras, quien, parece estar seguro de contar con la protección oficial. Por lo tanto, sería interesante que cambie su apellido al del título de este artículo; y como pertenece a la Marina y no estuvo nunca en alta mar, conformarse con una flota de camiones, en lugar de navíos que comandar. Por lo menos…esa es mi opinión.

 
 
 

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